Preparo un trabajo sobre el modelo de político en Plutarco y me encuentro hoy en su libro Politiká parangélmata (Consejos políticos) – c. 115-120 d.C.-con unos textos que parecen escritos para consolarnos de nuestras pesadumbres de hoy mismo: Despójate inmediatamente del amor a la riqueza y al dinero, que son como hierro cubierto de orín y enfermedad del alma; tíralo al mercado de los tenderos y prestamistas y apártate lejos de allí. Y comenta luego que quien hce negocios a costa del Estado es como un ladrón de santuarios, de tumbas y de amigos; es la perfecta negación de lo que debe ser el hombre público, es enteramente despreciable. Reprueba también la pasión de los honores, que suele volverse incontrolable y muy peligrosa en los políticos: De igual manera debemos moderar el afán de honores, diciendo que existe en nuestro interior un honor incorruptible y puro, que no puede mancillar la envidia y el reproche y que crece con el repaso y la consideración de las acciones y de las actuaciones políticas que hemos llevado a cabo, y que, por tanto, no tenemos necesidad de honores pintados, esculpidos o fundidos en bronce.
