¿Malas personas?

Veo y oigo a varios amigos y conocidos tristes y pesimistas, incluso abatidos ante la ¿nueva situación? en la que estamos. Hombre, la cosa no es para «sonreír» a cada paso y menos andar por ahí sonados como unas castañuelas, pero tal pesimismo, antropológico por supuesto, ni se sostiene ni sirve para mucho. William Faulkner intentó sacar un buen rédito a un profundo pesimismo: «Se puede confiar en las malas personas: no cambian nunca». Sabemos por experiencia nutrida que hemos cambiado muchas veces a mejor. Y tampoco hay, por definición, «malas personas». Si de la situación política se trata, «en este país», como en otros muchos, hemos vivido situaciones mucho peores, y no hay que ir muy lejos en el tiempo. Mejor nos fuera ir haciendo cada uno lo que cree que puede y debe hacer y no hacer de España la «Mater Dolorosa», que diría Álvarez Junco, ahora que estamos en vísperas del Viernes de Dolores.