La Conferencia de Obispos Católicos de los Estado Unidos de América (USCCB), fundada en 1966, presidida desde hace unos meses por el diplomático, teólogo y canonista Mons. Timothy Broglio, arzobispo castrense, presentó el 18 de este mes una demanda contra el Gobierno de Donald Trump por la supresión de la financiación para el reasentamiento de los refugiados en el país:
La Conferencia se encuentra de repente incapaz de sostener su trabajo para cuidar de los miles de refugiados que fueron recibidos en nuestro país y asignados al cuidado de la USCCB por el Gobierno después de que se les concediera el estatus legal.
En la exposición de la demanda se pondera el error de la supresión de la ayuda financiera, que supone la violación de varias leyes, así como de la disposición constitucional que otorga el control de los fondos al Congreso, que ya había aprobado el financiamiento.
La Conferencia de Obispos se ha visto obligada, provisionalmente, a despedir a 50 trabajadores de sus oficinas centrales en Washington, la mitad de su personal, y a recortar personal y gastos en las oficinas de Caritas, extendidas por todo el país.
La Conferencia ha ayudado a casi un millón de personas en los últimos tiempos a encontrar seguridad y a rehacer su vida dentro de la Federación norteamericana.