Lo ha recordado Albert Rivera, laico donde los haya, al responder contundente a Pedro Sánchez, tratándole de antiguo y de sectario: el pueril liberal y laicizador por sistema, que no distingue entre laicidad y laicismo, entre laicismo y anticlericalismo-antieclesialismo; cada día más sombra de R. Zapatero; que olvida la letra constitucional y la música europea; que debe de conocer muy mal, por lo visto, la historia de España y del mismo socialismo español… Dejemos de volver sobre cosas antiguas y vayamos a ese pacto sobre Educación, a la manera de los belgas en 1958, y tegamos el futuro en paz y sobre todo en progreso. Hablemos para eso de la religión en la escuela, como lo han hecho todos los países, menos Francia, el único país oficialmente laico al que quiere imitar Sánchez – ¡ya es casualidad!-, pero que a la vez, realista él, tiene un concordato con el Vaticano, Hasta Podemos aparece ahora más comprensivo y realista que el PSOE. ¿No quedan ya católicos en los altos rangos del partido? ¿O tan poca influencia tienen?