Ainhoa Etxaide, secretaria general de LAB, hacía recientemente unas declaraciones en el diario oficioso de ETA-Batasuna, y todo daba a entender que no era una sindicalista la que se manifestaba, sino un lider político independentista sin más. Tras afirmar que el poder económico dirige la economía, la clase política y las instituciones, Etxaide ve necesario afrontar el debate sobre los instrumentos que Euskal Herria necesita para tener capacidad para decidir sobre su futuro económico y social: Ya hemos llegado al punto de encuentro de que los marcos actuales están agotados y no responden a las necesidades de Euskal Herria. ¡Como si ése fuera el punto de llegada y no el de partida y nacimiento del sindicato LAB y de la misma ETA, de la que ha sido siempre un fiel servidor! No queda, pues, según la dirigente síndico-política, sino desarrollar ese cambio político y sus apuestas, que es el estribillo de toda la entrevista: Ante la deriva que lleva el Estado español, Euskal Herria necesita ser dueña de su futuro… Un país pequeño como como Euskal Herria pero con grandes potencialidades tiene viabilidad como estado, etc. ¡La intrépida doña Ana hasta tiene más dudas sobre la viabilidad futura del Estado español que de un Estado Vasco! Por LAB no quedará: Nosotros nos situamos como una parte más de la izquierda abertzale, que compartimos esa apuesta como propia y queremos impulsarla. Como se ve, el silogismo está dado: La llamada izquierda abertzale, o Batasuna, es parte de ETA. Es así que LAB es parte de la llamada izquierda abertzale. Luego… Sin embargo, la secretaria general dice no saber nada sobre pronunciamientos próximos de ETA, y no entra a especular sobre qué va a hacer. Lo que sí afirma es que cualquier alianza estratégica precisa de una calificación del escenario político y que hay que compartir objetivo y estrategia: El camino tiene que ser por vías exclusivamente políticas y democráticas pero también hay que acordar objetivos. Lo que no explica de niguna manera.- La misma Ana Etxaide, oradora principal en el mitin de Pamplona del pasado sábado, organizado por el nuevo polo independentista, volvió a engatusar a ciertos periodistas y comentaristas españoles, de poco entendimiento y peor memoria, cuando habló de sus nuevos proyectos de cambio de marco político, sin injerencias ni violencia. Se olvidaron los muy patanes que lo que se quería decir era: sin injerencias ni violencia del Estado español, y del Estado francés (es decir, de España y Francia), de la Constitución de 1978, de las Cortes Generales, de la ley de partidos politicos, del código penal, del Tribunal Supremo, del ejército español, de la guardia civil, de la policía nacional, de la ertzaintza… Unas clases de gramática parda política no les vendría mal…
