Shahbaz Bhatti

Es, que sepamos, el último mártir cristiano en Asia, a manos de los matarifes de Al Qaeda, que le perseguían desde hace mucho tiempo. Ministro pakistaní para las minorías, ha sido asesinado el 1 de este mes a golpes de pistola en una emboscada, en la ciudad de Islamabad. Fundador y director de AOMA (All Pakistan Minorities AllIance), como ministro se dedicó a fomentar la paridad de dignidad de todas las comunidades de su país. Recientemente había intervenido en el caso de Asia Bibi, condenada muerte y luego, el parecer, indultada, intentando revisar la inicua ley sobre la blasfemia. Me han propuesto –escribía hace poco Bhatti– altos cargos en el Gobierno y me pidieron que abandone mi batalla, pero yo siempre lo ha rechazado, incluso con riesgo de mi propia vida. Mi respuesta es siempre la misma: No, quiero servivr a Jesús como un hombre cualquiera. Esta devocioón me hace feliz. No quiero popularidad, no quiero posiciones de poder. Sólo quiero un lugar a los pies de Jesús. Quiero que mi vida, mi carácter, mis acciones hablen por mí y digan que estoy siguiendo a Jesucristo. Este deseo es gan fuerte en mí, que me consideraría privilegdo, si en esta batalla por ayudar a los necesitados, a los pobres, a los cristianos perseguidos de Pakistán, Jesús quisiere aceptar el sacrificio de mi vida. Quiero vivir para Cristo y quiero morir por él. No tengo ningún miedo en este país. Declara que los extremistas han buscado su muerte una y otra vez y han pedido a su familia que le disuadieran de su misión preferida. Pero su padre siempre le ha animado a mantener su fe en Jesús y su amor a la sufriente humanidad. Inspirado en la Biblia y sobre todo en le vida de Jesús, siempre se ha esforzado en seguir el camino del Calvario. Las Bienaventuranzas es el pasaje evangélico que más le gusta.- Su muerte ha sido, pues, pura consecuencia de su vida ejemplar.