Rescate por una multitud

 

Rescate por una multitud

(Mc 10. 45; Mt 20, 28)

                                           En este cuarto domingo de Pascua, llamado del Buen Pastor, quiero explicar mejor, completar, ponderar el significado crucial del rescate, que fue decisivo en mis poemas bíblicos del Jueves y del Viernes Santo, y lo es de toda la teología de la Vida y  Pasión de Jesús de Nazaret. A través de este logion de Jesús.

 

Marcos y Mateo colocaron el logion del  Maestro
al fin de la necia petición de los hijos del Zebedeo
de sentarse a derecha e izquierda en el reino predicado por Jesús:

El Hijo del Hombre no ha venido a ser servido,
sino a servir y dar su vida
como rescate por una multitud.

Jesús recurre al Hijo del Hombre del profeta Daniel
y se lo aplica a sí mismo,
como el genuino Israel de los últimos tiempos
para servir a todos los pueblos y naciones
con su reino eterno, indestructible.
Como al Siervo del Segundo Isaías,
imagen de Israel desterrado a Babilonia,
cargado con la culpa de una multitud:
-No temas, que yo te he rescatado,

te he llamado por tu nombre. Tú eres mío
Es el Santo de Israel quien lo dice,
y pone en expiación a Egipto,
la humanidad en su lugar
y pueblos enteros en pago de su vida. 
Libera a sus hijos desterrados
y los hace volver de Oriente y de Poniente
y de todos los confines de la tierra.

El rescate es ahora la vida de Jesús,
que la da vicariamente por el pueblo de Israel,
y, con él, por todos los pueblos de este mundo. 

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