Quietus pater



Recorriendo las calles de la ciudad romana de Ostia Antica -la mejor conservada junto con Pompeya y Herculano-, encuentro, adosada en uno de sus muros, fuera del cementerio, una pequeña lápida de marmol rectangular, con esta lacónica inscripción, que me conmueve como pocas:

Claudiae puellae filiae meae dulcissimae
quietus pater.

¿Quiere decir que se trata de un padre sereno, tranquilo? ¿O de un padre meramente resignado? ¿O, más bien, paralizado por el dolor y la pena?

Jesùs en las catacumbas de San Calixto



Antes que la cristiandad celebrase
el nacimiento de Jesús
-mediado el siglo IV, pontificado del papa Liberio-,
los cristianos de Roma, en los años anteriores:
pobres, esclavos, soldados, y algunos propietarios,
presbíteros, obispos, y hasta algunos papas,
varios de ellos mártires de la fe,
fueron enterrados en las catacumbas llamadas de San Calixto,
quince hectáreas entre la Vía Appia y la Vía Ardeatina.
Allí dibujaron y pintaron en los muros de las tumbas
el crismón, la figura del Buen Pastor
el Cristo bendiciente
o la cándida paloma
con el verde ramito de olivo.
Y escribieron las palabras más repetidas:
vida, paz y descanso.
-vita, pax y quies-.

Cristo había nacido
profundamente en sus corazones.

El Niño Jesús en el Ara Pacis

 

He soñado esta noche,
tras visitar el Museo del Ara Pacis Agustae,
que el niño Jesús escapó del presepio
de la cercana iglesia de San Girólamo,
y subió por su propio pie
las escalas del pedestal
de la próxima Ara Pacis,
hasta donde había de ofrendarse
el rito anual de los bueyes y el carnero.

Los ángeles de Belén
sorprendieron entonces
a Eneas, los espíritus fertilizantes del aire y del agua,
magistrados, sacerdotes, vestales senadores…
de los bellos relieves circundantes,
cantando alegres:

Gloria a Dios en las alturas
y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor.

 

31 de diciembre



La noche del 31 de diciembre,
fiesta de San Silvestre,
muchos romanos, durante muchos siglos,
arrojaron por terrazas, ventanas y balcones,
las viejas cosas que sobraban en las casas.
Era un viejo rito de fin de año:
purificación y vida nueva.

Pero nunca tiraron por la borda
aquello que los hizo un pueblo singular en la historia del mundo:
el modelo de Estado del Senado y Pueblo Romano (SPQR),
y la fe católica traída
por dos apóstoles judíos y cristianos,
Pablo y Pedro,
martirizados en Roma.