Últimos aforismos

 

 Que en toda una comisión parlamentaria, por secreta que sea, se exija del Centro Nacional de Inteligencia aclarar a quién se espía, es el colmo de una institución oficial e inteligente.

La inteligencia de un Estado democrático exige mucha buena memoria, poco sentimiento y, sobre todo, mucha buena voluntad.

Cosa curiosa: que el mango no tenga mango.

Muchos políticos hablan con naturalidad de rodar cabezas. ¿Tan redondas y rodantes creen que son?

 

Los carritos del Banco de Alimentos

 

              Paseaba yo, ayer tarde, junto al pequeño río Sadar, espeso de vegetación primaveral en sus orillas, en un municipio compuesto cercano a Pamplona, que es el segundo en renta por cápita en toda Navarra.

La población del núcleo principal del municipio ha crecido mucho en estas últimas décadas y las variadas nuevas urbanizaciones se mezclan, en buena parte, con antiguas fábricas, almacenes y talleres, grandes y nuevas superficies, restaurantes y bares recientes, la nueva iglesia parroquial y edificios de instituciones económicas y sociales. Apartado a unos cientos de metros, está un apretado polígono industrial. El muy activo ayuntamiento ha sabido reservar grandes espacios a parques verdes y zonas recreativas, con un buen plantel de árboles ornamentales, entre los que sobresalen abedules, fresnos, acacias, arces, álamos, olmos y mostajos o serbales blancos.

Veía yo cerca de la nueva iglesia un venir y volver de carrritos de la compra y pensaba que iban y venían a/de la mayor superficie comercial del entorno. Pero no, al pasar cerca del edificio horizontal adjunto al templo, vi una especie de habitación-almacén, donde estaban recogidos en cajas individuales las raciones de pan, verduras, aceite, huevos, fruta…, que el Banco de Alimentos envía en bruto a las parroquias, donde un equipo de voluntarios de Cáritas reparte luego en lotes según las familias necesitadas en cada población. Las personas que traían y llevaban los carritos de la compra eran, en su gran mayoría,  inmigrantes: madres jóvenes, parejas jóvenes con o sin niños, y una minoría que parecían españoles o europeos del Este.

En frente del almacén parroquial, a donde entraban y de donde salían los carritoss hay una hilada de chalés o villas, modestos y adosados, con sus pequeños jardines delanteros, y varios de ellos con la placa en sus muros de Securitas Direct. Dos señoras paseaban con un perrito en los brazos de una de ellas. No había más viandantes en la zona, a esa primera hora de la tarde. Los carros dejaron de pasar a eso de las seis.

España, diferente

 

       El pecado original de este Gobierno, que fue el de coalición con Podemos, abocado a buscar como socios a los peores enemigos de la España constitucional, lo ha contaminado todo  y todo lo ha degradado: el Gobierno, el Parlamento, la Fiscalía, la Abogacía del Estado, la relación co la Oposición… Y ahora quiere el Goberno degradar el CNI, el Consejo Nacional de Inteligencia.

Españaes el único país europeo, cuyo jefe de Gpbierno denuncia haber sido espiado por una po tencia extranjera, lo proclama  a todos los vientos, pero no se atreve a señalar a nadie, aunque todos sospechan del Rey de Marruecos, lo que, de ser verdad, volvería a dejar la relación con el país vecino en crisis máxima.  Pone así en la picota a sus servicios secretos, muestra al mundo su debilidad y siembra la intranquilidad entre todos los ciudadanos. Y todo porque tiene que habérselas con sus amigos independentistas catalanes, recién indultados, de cuyos votos depende, que le han declarado la guerra al saberse espiados por el CNI. Contradicción que no puede resolver sino anunciando  lo que todos los paises europeos callan, para intentar rebajar, en balde, la presión independentista, distraer la atención pública y esperar algún tipo de compasión.Pero recibe, el contrario, más oposición, más menosprecio y burla.

De Lorca a Murugarren, pasando por Mauriain (y III)

 

         Avanzada la tarde, nos vamos al sur del Valle de Yerri, al lugar-concejo de Murugarren, que data del siglo XIII, y, como su nombre apunta, se trata de otra muralla, fortin, castro, oppidum, esta vez con el sufijo b(g)arren: pie, extremo interior, parte baja. A primera vista, es un espolón rocoso inclinado de oeste a este, sobre las tierras bajas del Valle. Parte del caserío del pueblo, de una setentena de habitantes, se formó a sus pies, en la vertiente norte, y parte se encaramó a la parte más alta del espolón. Debajo de la iglesia hay una fuente de piedra, con un largo abrevadero, de donde parte la regata de Monjiliberri, que daría el agua necesaria a sus primeros pobladores.

Cerámicas celtibéricas y restos de molinos barquiformes identifican este castro de la Edad del Hierro, que no debió de tener continuidad en tiempos romanos.

Toda la parte inferior del castro es un herbazal baldío cando no un basurero inmundo, que amontona desde una camioneta abandonada junto a toda clase de deshechos. En lo que parece el muro de separación entre el poblado y el espacio habitual para el ganado y otras actividades, crecen solitarios unos bellos lirios morados, que contrastan con el descuido y la suciedad imperdonable del espacio.

El poderío de visibilidad de Murugarren (557 metros) sobre el sur del Valle es grande, pero muy inferior al del  cercano castro Muru, en el monte de mismo nombre, a poco más de un kilómetro de distancia. Señorío medieval, de 18.000 metros cuadrados y 645 metros de altitud. Inédito, como los tres anteriores, Javier Armendáriz, que los descubrió y estudió, piensa que pudieron llegar hasta él los habitantes del cercano castro de El Cerrado, en Bearin, porque este terminó cuando aquel comenzó. Para descender quizás después,  en tiempos altoimperiales, al lugar del pueblo actual, otro antropónimo latino de propiedad, ya habitado por entonces. Sólo por el descubrimieno de cerámicas manufacturadas y celtíberas sabemos de la existencia del poblado, porque su estructura nos es desconocida. De todos modos, sus condiciones de habitabilidad y  visibilidad no solo sobre los valles de Yerri y Guesalaz, sino sobre los del Ega y Urederra eran mucho mejores. Un día, hace ya tiempo, visitamos el caserío Muru con Pablo Larraz, quien nos recordó el fortín carlista que fue sobre las posiciones liberales de Abárzuza, y cómo desde cerca de allí hirieron de gravedad al teniente general Concha, cuya memoria en forma de columna partida todavía permanece en el lugar del suceso a orillas de la carretera.

Vemos la iglesia y su torre, y varios almaceces del caserío, pero no el palacio, todo ello hoy propiedad particular, y no podemos subir porque el paso está cerrado. Qué le vamos a hacer…

 

De Lorca a Murugarren, pasando por Mauriain (II)

 

              Tras mucho  buscar*, se nos ha hecho tarde, y en vez de esperar a subir a Mauriain (675 m), extremo ocidental del macizo de Eskintza, para nuestro déjeuner sur l ´ ´´herbe, nos quedamos al comienzo de uno de los caminos, junto a un habal melífero y melífluo, y compartimos el almuerzo con unos cuantos hormigueros levantados en forma de diminutos conos, con varias bocas para el acopio de alimentos. Hay que ver cómo se afanan estas pobres hormigas obreras en atrapar, una a una o entre muchas, la miga de pan o la corteza para arrastrarla  no a trompa y talega, sino con orden y concierto, e introducirla en la diminuta boca del profundo y oscuro hormiguero. Qué bullicio silencioso, qué afán colectivo general, qué laboreo cívico, mientras la hormiga reina pone miles de huevos y los zánganos van desfalleciendo tras el engañoso apareamiento.

Mauriain es un típico antropónimo latino de posesión, que nos lleva probablemente a Maurus- Maurianun-Mauriani, convertido por metátesis en Mauriain: la finca o propiedad de Maurus, su propietario del terreno contiguo, no solo del monte, en tiempos de Roma. Suben y bajan muchos caminos en el campo de Villatuerta. Uno de ello es la cañada real Tauste-Andía. Por uno, que parece una autopista, a vueltas y revueltas entre trigales en herbal, cebadales ya granados, rodales o manchas de encinos, coscojas, enebros, aulagas y tomillos, llegamos a la cima, convertida en en zona recreativa, con numerosas mesas y bancos de piedra, y un arboreto incipiente en la parte amesetada de la misma.

Pero antes de todo, gozamos de la visión esplendorosa del paisje, abierto por los cuatro puntos cardinales, adobado por un sol templado y un cierzo tranquilo, que hacen un ambiente primaveral perfecto. El contraste entre el verde intenso de los trigales y el azul desvaído de las sierras. El amarillo, casi gualda, de los numerosos campos de colza, que hace vaas banderas con los distintos verdes de los cereals o los marrones de los baldíos. Los pueblecitos de Yerri y Guesálaz colgados de las perchas de colinas y cordilleras. Las láminas azules del pantano de Alloz. Los límites nebulosos de las Sierras de la  Demanda y de Andía. Villatuerta, chaletizada o  villanada, drenada por el río Iranzu. Estella, partida en dos por los peñascales de sus castillos. Oteiza, compacta y prieta en su centro histórico, con sus nuevos bloques sobresaalientes. Lejano, alto y brumoso, Lerín, y Cárcar todavía más.

Parece aquí difícil reencontrar  el castro celtíbero. Pero no. Importa sobre todo aislar el antiguo Fuerte delñ siglo XIX, que ocupa todo el extremo occidental-septentriornal de aquel, con su elevada esructura defensiva de cuatro brazos, cuyo centro, ya destruido, ocupa una monumental cruz, de cuatro basas en tamaño descendiente, y vértice dañado por un rayo, ahora toda caleada, borrados ya los nombres los nombres de los muertos en la guerra civil por Dios y por España. Qué triste que un pueblo no respete siquiera su propia historia cuando esa historia, además, fue vivida por la inmensa mayoría de su población. Debajo de la cruz, una mesa de altar de piedra preside una pequeña explanada, donde se celebra la misa de la popular romería del primer sábado de mayo.

Una vez despejado el Fuerte, construido seguramente con las piedras del viejo oppidum, este ocupa toda la explanada oriental, donde es fácil reconocer la muralla circundante de piedra y tierra y observar los claros fosos-rampas. En el extremo occidental del castro un corro de piedras nos revela seguramente una torre defensiva en este flanco del perímetro. Los numerosos fragmentos de cerámicas y molinos encontrados datan el poblado en la Edad del Hierro y parece que no perduró más acá. Los testimonios de incendio son muchos y revelan un final trágico del poblado. Lo que habría dispersado la población por los asentamientos romanos vecinos de Villatuerta, Oteiza, Estella…

El ayuntamiento de Villatuerta ha tenido el buen gusto de despejar de maleza el recinto, dejar los rosales silvestres o agavanzos y plantar acacias, arces, robles, perales… en toda la superficie. Falta, eso sí, como en tantos sitios, un panel, que explicara, aqui y en la plaza del puebllo, las características del poblasdo celtíbero, el Fuerte del siglo XIX, la cruz… Es decir, la historia, tan importante, de la villa.

* Hoy me entero, mientras escribo esto, de que todas las prospecciones llevadas a cabo sobre los campos de hoyos quedaron enterradas bajo la autovía, los caminos aledaños y los campos de cultivo. Veremos si se salvó alguna en todo el recorrido.

Domingo Tercero de Pascua

(Mc 6, 1-6; Mt 13, 54-58; Lc 4, 16-24)

Volvió Jesús a su patria, Nazaret,
pueblo que no llegaba a los 2000 habitantes,
y, el sábado,
se puso a enseñar en la Sinagoga.
La gente, aturdida, se preguntaba:
¿De dónde le viene a este esa sabiduría
y esos prodigios que hace?
¿No es este el carpintero, hijo del carpintero?
(Un carpintero de taller, o quizás también

un carpintero de armar en la construcción,
trabajando la madera y la piedra;
quién sabe si en Séforis cercano,
capital helenística de Herodes Antipas)
¿No es este el hijo de María,
y hermano de Santiago, José, Simón y Judas?
¿No viven sus hermanas entre nosotros?

Viendo Jesús su poca fe, acabó diciéndoles:
Un profeta solo en su patria y su casa carece de prestigio.
(Como quien dice: Nadie es profeta en su tierra.)
Por eso, fuera de algunas curaciones de enfermos,
imponiéndoles las manos,
no hizo más señales allí, en Nazaret.
Por la poca fe que tenían en él sus vecinos.

De Lorca a Murugarren, pasando por Mauriain (I)

 

         Llegados cerca de Lorca, cruzamos por un paso nuevo sobre la Autovía del Camino entre Pamplona y Logroño (A-12) al otro lado, donde nos damos de bruces con el castro que venimos buscando, con el nombre, muy común en Navarra, de Gazteluzar, que los habitantes posteriores formaron con el latín y el vascuence, para indicar un castillo viejo, es decir, un fortín, al que luego se llamó  castro u oppidum, nombres latinos más propios que les dieron los romanos, y que indican un poblado prerromano defendido o protegido. Se le dio después la denominación de Lorcazarra (Lorca vieja) para distinguirla del pueblo actual.

Este Gazteluzar de Lorca era un poblado pequeño, de unos 3.500 metros cuadrados, en la cima amesetada del cerro de 475 metros de altura, hoy totalmente cubierto por un espeso encinar, quejigal y coscojal. Compuesto por roca de ofita, en tiempos recientes, y en la parte suroccidental del monte, fue explotada por una cantera, como material necesario para la construcción de carreteras. Hoy presenta por ese flanco un hueco enorme, que solo en la superficie va rellenando poco a poco la implacable vegetación. Pero la ladera sureste es todavía cultivable, y por ella ascendemos hasta topar con la muralla que cerca el castro, formada de piedras y tierra, justo donde comienza el robledal. En este corto espacio encontró Armendáriz cerámicas  y trozos de molinos desde el Bronce final. Parece que la población emigró pronto de aqui, al comienzo del Hierro temprano, tal vez por falta de espacio o de protección.Quién sabe si se fueron a castros cercanos: Urbe, Mauriain, Murumendi…

Al pie de Gazteluzar corre el regato Eskinza, que por la parte occidental y septentrional da vida a unas pequeñas huertas extendidas por una estrecha y larga lengua de tierra. El camino donde dejamos el coche y que se abre bajo uno de los fosos del castro, muy cerca de la nueva carretera, que era el último de ellos, es toda una exposición de plantas y flores primaverales, recién estalladas, desde las retamas, que la dirección de la Autovía sembró a lo largo de la via como planta privilegiada y simbólica de la misma, hasta las orondas genistas hispánicas, que ningún orífice podría imaginar, o las coquetas y humildes orquídeas púrpuras, recién amanecidas.

Lo que no no hemos encontrado, quizas por falta de preparación inmediata, son las huellas de la investigación que llevaron a cabo los arqueólogos del Gabinete Navark, cuando estudiaron, a lo largo de toda la Autovía del Camino (dePamplona a Logroño), en los años de su construcción, los poblados llamados campos de hoyos y otros yacimientos posteriores. El de Lorcazarra, datado entre el Neolítico final y el Hierro Antiguo, fue uno de esos poblados, donde identificaron, entre octubre de 2003 a abril del año siguiente, nada menos que 188 depósitos de hoyos en una superficie de 14.722 metros cuadrados, cuyo contenido revela bien la actividad de aquellos primeros pobladores tal vez del valle de YerrI, que luego se se subieron a Gazteluzar buscando mayor seguridad: cereales, frutos silvestres, instrumentos para su cultivo y recolección; restos de fauna de caza y de ganadería; y hasta moluscos y un conjunto de piedras para redes de pesca en los ríos.

Tenemos que volver.

Mi madre siempre está

 

 

Siempre que, en mis sueños, voy y vengo por el mundo,
cuando llamo a mi madre,
siempre está.
Siempre que, en mis sueños, vuelvo de mis viajes,
está mi madre esperándome.
Siempre hay una luz
en la ventanas de la cocina
de mi vieja casa del pueblo.

Hoy, que he vuelto de un viaje largo,
tal vez el de mi vida,
un hostelero chino
nos trae a mal traer a unos cuantos amigos,
cambiándonos todos los días de hotel.
Cuando he sabido que pasábamos por mi pueblo,
he llamado por teléfono a mi madre
y le he dicho que volvía por la tarde.
Te espero, me ha dicho toda contenta.

Mi madre siempre está.

 

El extremo que faltaba

 

         A lo dicho ayer, hay que añadir -mera añadidura- la votación de hoy  en el Congreso del decreto sobre medidas anticrisis, salvado gracias los  votos de BILDU, mientras su amigo y consocio, ERC, votaba en contra, siguiendo la consigna de Puigdemont en la comedia montada sobre el espionaje del CNI, salvando al mismo tiempo el Gobierno de Sánchez. Poca cosa me parece como recompensa por parte del presidente, a través de la prevaricadora Meritxell Batet, el ingreso triunfal de los independentistas BILDU, ERC, JxC y  la CUP en la comisión de secretos oficiales. Lo iremos viendo en lo que queda de Legislatura, la más degradada, corrupta, y antiespañola, como sumisa a los determinantes grupos  separatistas-independentistas de la Cámara.

PD. Para que no parezca que aqui hablo de caldo de cabeza, conviene recordar que la portavoz del Grupo de BILDU (5 diputados y diputadas) fue condenada a un año de cárcel por ensalzamiento de ETA, y que los dos más importantes dirigentes actuales de Sortu, el partido madre de la coalición BILDU, son dos etarras, condenados a muchos años de cárcel, y nunca arrepentidos.

Tocando fondo

 

        Esta mañana, escuchando en la sesión del Congreso de los miércoles las preguntas de los nacionalistas e independentistas vascos y catalanes contra la ministra de Defensa, Margarita Robles, a propósito de lo que ellos llaman Catalan Gate y espionaje del Estado contra el independentismo catalán, he visto claro que la aberrante política de Pedro Sánchez llegaba a su fin y  tocaba fondo. Suceda lo que suceda, todo será consecuencia de lo que ha sucedido hoy. Es decir, no se puede llegar más bajo, más abajo.

La caída del Gobierno sanchista en la trampa independentista de atizar la polémica, siguiendo las maniobras de Puigdemont, que se defiende así frente al Tribunal europeo, que estudia estos días su caso penal, y evita a la vez que se trate en serio de sus relaciones con el dictador criminal ruso, ha  tenido una de sus expresiones públicas más degradantes en la sesión de hoy. Una pobre ministra, la de Defensa precisamente, acorralada. Unas ministras socialistas a sus dos lados, impertérritas, como si  la cosa no fuera con ellas o les molestara la valiente actitud de sucompañera en el sanchsimo, y un presidente del Gobierno mudo y sobre todo, incapaz de abrir la boca en alguno de los momentos del tiempo real, me ha dado esa contundente impresión. Hasta me parece menor el escándalo de ayer de legitimar a los enemigos de la España constitucional en la comisión de secretos oficiales.

La última perversión del pecado original de este Gobierno lo hundía, esta mañana, en el lodazal del pozo más profundo.