Otro que niega la evolución

 

        En el último número de ES, el escritor José Manuel de Prada, que firma su colaboración habitual, Evolucionismo y teología, se queda sin teología y sin evolución. Considera intelectualmente probos a todos los evolucionistas ateos o agnósticos, que consideran incompatibles a Darwin y al dogma cristiano, y chanchulleros, y hasta personas odiosas a quienes afirman lo contrario, es decir, a casi todos los teólogos cristianos actuales y,  entre ellos, a los mejores que hay en el mundo. Prada, que se apoya para su tesis en Monod, Wells o Bozarth, y no en los mejores  teólogos católicos, lee la Biblia con lectura fundamentalista, propia de ciertos protestantes norteamericanos; mantiene el monogenismo de la especie humana; entiende el pecado original como una enfermedad hereditaria, y, consecuentemente, también de manera anticuada e inapropiada, el bautismo de los niños y hasta la Redención de Cristo. Siento de verdad que ese sea todavía el pensamiento de José Manuel de Prada, un buen escritor, a quien debemos páginas espléndidas y a quien he alabado aqui en alguna de las muchas ocasiones en que ha defendido valientemente algunos puntos de la moral cristiana, el patriotismo español, y hasta el sentido común. Lo que no me parece de recibo a estas alturas es que a todos los que no pensamos como él nos llame, una y otra vez, en su artículo semanal, muy leído en toda España, chanchulleros, e ignorantes que ejercemos una deshonestidad intelectual.  Resulta a todas luces lamentable e intolerable.