Ni a la tercera va la vencida

 

En la entrada más breve que hecho desde 2006, expresé ayer el alivio que sentí y que sentimos muchos ante la decisión, demasiado tardía, de la comisión ejecutiva del PSOE para solventar, de mala manera, el disparate navarro. La propuesta de moción de censura, pésimamente propuesta, ha sido un gran desacierto, y es la tercera vez que el PSN-PSOE desacierta tan públicamente, y siempre por la pérdida o la falsa pretensiòn del poder (del podercillo). Fue en 1996, tras el caso de la cuenta en Suiza del entonces presidente fugaz del Gobierno navarro, el socialista Otano, sin haber ganado las elecciones. Se repitió en el verano de 2007, cuando de nuevo el candidato Puras, sin haber ganado tampoco las elecciones, quiso auparse al Gobierno con la ayuda de varios grupos independentistas vascos, y tuvo que intervenir la dirección nacional del partido. Y ahora, otra vez, y es la tercera, el secretario general del PSN, expulsado del fugaz Gobierno de coalición, buscaba nuevamente el apoyo de los independentistas para una injustificada moción de censura, detenida a última hora. En la comisión gestora nombrada en 1996 para salvar los muebles, a la que algunos fuimos por puro patriotismo, lo tuvimos claro: o nos comportábamos como un verdadero partido socialdemócrata, -todavía una palabra mal sonante en Navarra-,  y, además, tan navarro, tan español y tan europeo, o más, que UPN…, o no teníamos mucho que hacer. Los que se aferraban al podercillo, que no habían ganado democráticamente, no nos perdonaron nunca, y continuó la marcha extraviada por el desierto desde 1991 hasta hoy: ¡23 años fuera del poder foral! -. Tiempo habrá de analizar muchas cosas de nuestra historia, pero quedémonos por ahora en esta doble conclusión: mientras el PSN-PSOE no arroje lejos de sí el complejo izquierdista verbal que le caracteriza en ciertos momentos y el complejo de considerar al conglomerado independentista vasco como progresista y posible compañero de viaje, no saldrá de su postración. Una postración de 27 años sin ganar unas elecciones…