(Mc 14,65; Mt 26, 67-68; Lc 22, 63-65; Jn 18, 22-23)
Algunos comenzaron a escupirle
y a taparle la cara y golpearle. Y a decirle: ¡profetiza!
Y a bofetadas los guardias le recibieron.
Así escribe Marcos. Mateo y Lucas añaden la pregunta:
¿Quién te pegó? Lucas agrega las blasfemias.
Mateo y Marcos sitúan la escena tras el juicio de los sanedritas.
Lucas tras el canto del gallo, pero antes del proceso matinal.
Juan, más concreto, tras la repuesta de Jesús al Sumo Pontífice,
cuando uno de los guardias abofeteó a Jesús diciendo:
-¿De ese modo respondes al Sumo Sacerdote?
Tal vez Juan esté más cerca de lo ocurrido:
la historia de las víctimas del Sanedrín nos lo confirma.
Como un día Sedecías abofeteó al profeta Miqueas,
tras responder este con valentía al rey Ajab,
los enemigos de Jesús se indignaron también ante la audacia del Maestro
y a humillar al profeta se pusieron sus guardianes.
En cualquier caso, sobre los cuatro evangelistas,
sobre las tradiciones de sus iglesias respectivas,
el eco del Siervo de Isaías seguía resonando:
Ofrecí mis espaldas a los que me golpeaban,
mis mejillas a los que mesaban mi barba.
Mi rostro no hurté a los insultos y salivazos…