La noche ganada

Suele decirse aún eso de perder la noche con un enfermo. Perder el sueño, se entiende. Vengo de la unidad del ictus, en el pabellón E del hospital de Pamplona. Y he pensado mucho durante la noche sin sueño. El tiempo (es decir, la vida) no he perdido. Y he vivido esa gracia que más que una experiencia es una vivencia singular: la del estar-con (todo junto y verbo nuevo y entero), la  del ser-con (idem de lienzo) y sólo eso, sin más, sin nada más. Fuera, hay muchos ruidos de entrar y salir de enfermos, acompañantes, , enfermeras, cambio de mudas, timbres de urgencia, llamadas equivocadas, las puertas, el agua de los servicios, el ruido del monitor con las luces vigilantes y vigiladas, amarillas y rojas, de las constantes vitales. Dentro: estar-con y ser-con, la mano sobre la mano y la frente, y un ronco respirar.