Leemos en el libro El Estado fragmentado del catedrático Francisco Sosa Wagner, antiguo profesor del actual presidente del Gobierno cosas como éstas: «A fuerza de insistir en lo que nos separa y olvidar lo que nos une; a fuerza de complacernos y ensimismarnos con las naciones y con la «nación de naciones», con las diferencias de la España «plural», y manosearlas todas las mañanas y en todas las ocasiones; a fuerza de idear o magnificar litigios lingüísticos, y rememorar agravios, y distinguir en nuestro patrimonio créditos inextinguibles contra la cuenta de unos derechos históricos, en rigor prehistóricos y fantasmales, podemos llegar en efecto, pasito a pasito, con frívola parsimonia, a montar algo parecido al Imperio Austro-Húngaro, con sus monumentales y paralizantes líos«. Y en otro lugar: «Es lógico que los nacionalistas busquen munición para su propia supervivencia, pero que se les proporcione tal munición desde las instituciones estatales es una forma de jugar con fuego«. Fuera de algún adjetivo desmesurado, de llamar nacionalistas a los independentistas y decir estatales en vez de nacionales, el resto y, en general, todo el libro es una buena lección para antiguos y presentes alumnos como JLRZ y otros muchos como él.