Centenares de libros de historia contemporánea han pasado, estos meses, por mis manos, para algunos de de mis trabajos en curso, en varias bibliotecas navarras y españolas, especialmente en la de la universidad de Navarra, ricamente dotada, por sus muchas adquisiciones, y sobre todo, en lo que a libro histórico se refiere, por sus muchos legados. He tenido, pues, ocasión de comparar las buenas con las malas, o incompletas, historias: las de pura épica, las de propaganda, las redactadas a voleo, las repetidas, las más o menos plagiadas, las meramente crónicas, las testimoniales, las tesis apriorísticas, las buenas historias pero escritas sin método o con método elemental… Entre las historias de propaganda abundan las hagiográficas (o vidas de santos) en honor de una persona, de una institución, de una entidad cualquiera. Tales son los libros editados por cuenta de esas instituciones o encargados con ese fin. Cuando son historias de los propios partidos, sindicatos u otras instituciones similares, la hagiografía es segura. Lo que no obsta para que a través de ella nos hagamos con datos, noticias, anécdotas, siempre interesantes para una verdadera historia. Ejemplar me parece en este punto el libro, que no conocía hasta ahora, de Jesus Eguiguren Imaz, Historia del socialismo vasco (1886-2009), editorial Hiría, San Sebastián, 2009. Basta verlo para imaginar que ha sido pensado como libro hagiográfico de regalo: por su forma, su peso, sus fotos… Cuando uno lo ve por dentro, tine lo que se temía. La historia verdadera importa poco. Baste decir que se pasa guapamente del congreso del PSOE de 1932 a mayo de 1936, salvando así la catástrofe socialista de 1933 y 1934 (pp. 258-59). Al tema del Estatuto vasco y Navarra, capital en ese tiempo, se le dedican algo más de tres líneas. Y así en todo.- Vidas de santos, vidas de héroes, vidas de los nuestros, donde la verdad es una excepción y siempre un lujo.