Entre Copiapó y plaza de Lima

 He tenido la suerte de despertarme a las cuatro y media y ver el rescate del primer minero de la mina San José, Florencio Ávalos. Ni cuando llegó el hombre a la luna, que ya es decir, sentí una emoción tan humana. No he podido menos de comparar esta profunda vivencia con la del día anterior durante el desfile de la fiesta nacional española. ¡Allí, todo un pueblo, representado por el presidente de la República, su bandera y su himno, unido en torno a lo esencial: la vida humana colectiva y sus valores máximos, y aqui, el pueblo dividido y alborotado, y una parte del mismo abucheando al presidente del Gobierno, incluso en el momento más íntimo del recuerdo a los muertos por España en misiones de paz!