El primitivo teatro navideño

Lo teatral es una de las propiedades de toda religión popular, y hasta de toda religión, partiendo casi siempre de la liturgia, que tiene de por sí muchas cualidades teatrales. El primer embrión de teatralización expresa, más allá de la pura liturgia, fue el tropo pascual Quem quaeritis in sepulcro (¿A quién buscáis en el sepulcro?), testimoniado en el Troparium Sangallense, del monasterio suizo de St. Gall (s. X). Un siglo más tarde, aparece el tropo navideño, precediendo al intróito Puer natus est, de la tercera misa de Navidad: ¿Quem quaeritis, pastores?, dicite / -Salvatorem Christum Dominum, infantem pannis involutum / secundum sermonem angelicum… Las dos escenas son subsumidas bajo la categoría, también tipológica, de visitatio, en el sentido de búsqueda, de búsqueda hacia un encuentro. Una v¡sitatio similar a la primera de las mujeres al sepulcro fue la visitatio de los Magos a Belén, que surgió de la fiesta de la Epifanía antes del canto del ofertorio. De ambas nació el officium pastorum y el officium stellae, sencillos guiones dramáticos que luego se independizarán de la celebración litúrgica. Se celebran en el templo o salen al atrio, al claustro o a la plaza pública. Pero ya en 1210 prohíbe el papa Inocencio III las representaciones dentro del templo. En España los primeros tropos pascuales y navideños aparecen en el siglo XI, y precede a todos el tropo pascual inserto en un breviario del monasterio benedictino de Silos, hoy en el Museo Británico.  La primera pieza en lengua vulgar es la Representación de los Reyes Magos (siglo XII), el primer drama en castellano, proveniente del officium stellae: un diálogo envuelto en un cierto movimienmto dramático, incluido el baile. Todas estas composiciones dependen muy directamente de las francesas, importadas por los monjes que, acompañando a personalidades regias de aquel país, fundan aqui monasterios y ocupan sedes episcopales importantes, como Toledo. Pero, a diferencia de Cataluña, Castilla no desarrolla la  creación de misterios (misteris), milagros…, aunque sí juegos de escarnio, entremeses, mojigaangas y pantomimas.- Hoy la tradición teatral religiosa, dentro o fuera de la liturgia, ha caído en desuso o no existe en absoluto, fuera de algunos pueblos de Cataluña y algunos Belenes vivientes, que nos recuerdan aquella tradición. La Cabalgata de Reyes, de máximo éxito popular en toda España, es uno de aquellos tropos que el pueblo ha tomado en sus manos y es el mejor ejemplo de la teatralizació más amplia posible de una lectura litúrgica y de aquel officium stellae, que nació entre nosotros en el siglo XI.