Mientras aqui nos entretenemos con los impuestos y deudas del Gobierno, el hambre avanza en el mundo pobre. Nunca se había llegado al escándalo de los 1.000 millones de hombres con hambre. ¿Dónde quedan los objetivos del milenio, de hace sólo nueve años? Las inversiones de los países ricos en los países más pobres se han reducido en un 32 %. Las remesas de los emigrantes disminuyen. El precio de los alimentos sube. Las ayudas de las grandes instituciones internacionales (BM, FMI…) son 360 veces menores que los 18 billones de euros que los países ricos -entre ellos, el nuestro- destinaron hace unos meses a salvar a sus bancos de la quiebra.