El Adviento, preparación arrepentida

Arrepentimiento, en lenguaje bíblico, es cambio, volverse a Dios, regresar del exilio al lugar de la presencia de Dios, del dominio de los señores del mundo al Dios de todos los señores. Arrepentimiento es ir más allá de nuestra mentalidad: una nueva manera de pensar, de ver, de actuar. Como hacen las figura simbólicas personales de los relatos de la Infancia: los pastores, los magos… frente al empecinamiento de Herodes y los herodianos como él. Por eso la Navidad bíblica habla de luz que llega a las tinieblas de nuestras vidas exiliadas, y de la paz que nos trae esa luz. Luz y paz: los símbolos máximos, no personales, de Belén, de todo belén.  Porque desde entonces, la elección capital de nuestras vidas se libra entre Belén (patria de David)  y Roma (sede del César); entre Herodes y los magos que vuelven por otro camino; entre la venida del reino de la justicia en paz o la teologia imperial que busca la paz por medio de la victoria.