Desconfianza

En su segundo discurso Contra Filipo, pronunciado por Demóstenes el año 344 a. C., transcribe el orador ateniense algunos párrafos de sus discursos durante su misión como embajador de Atenas en el Peloponeso contra la engañosa política del rey macedonio, que  quiere denunciar ante sus conciudadanos seducidos por ella: «Bien es verdad, por Zeus, decía yo, que hay inventos de todas clases para proteccion y seguridad de las ciudades, como empalizadas, murallas, fosos y todo lo demás de este género.Y todas estas defensas son producto de las manos y requieren dispendios. Pero la naturaleza de los hombres sensatos posee en sí misma un común baluarte de defensa, que para todos es un bien y una garantía de seguridad, sobre todo para las democracias con respecto a los tiranos. ¿Y cuál es ese baluarte? La desconfianza. Guardadla, cogeos a ella; si la conserváis, nada terrible sufriréis.¿Qué pretendéis? ¿La libertad? Entonces ¿no veis que hasta los títulos que tiene Filipo son lo más lejano a ella? Pues todo rey y todo tirano es enemigo de la libertad y adversario de las leyes».