Cuaresma y Ramadán

 

                             En las escuelas de la Custodia Franciscana de los Santos Lugares -Chipre, Líbano, Jordania,  Palestina e Israel-, los 14.000 alumnos -niños, niñas. jóvenes entre los 3 y los 17 años-, católicos, ortodoxos, armenios, siríacos, coptos, sunníes, drusos, alawíes y chiíes- escuchan cada día en el patio del colegio, antes de entrar en las aulas, a algunos de los profesores, cristianos o musulmanes, una breve alocución sobre los valores de la educación que se les da, basada en la convivencia común bajo la mirada de un solo Dios compasivo y misericordioso. Sobre todo en los tiempos fuertes de la Cuaresma y del Ramadán.

Este año, el Ramadán y la Cuaresma coinciden casi en las mismas fechas. El Ramadán, contra la idea general que tenemos entre nosotros, no es solo ayuno durante el día : es la búsqueda de Dios más allá de los sentidos físicos, como lo es la Cuaresma cristiana. Tiempo de comunión con Dios y tiempo de generosidad, en forma de limosna y ayuda al prójimo en todos los sectores de la vida. Lo que en los colegios de cristianos y musulmanes de la Custodia Franciscana se traduce en toneladas de dulces llevados por las madres de los alumnos a los profesores para que puedan disfrutarlos al caer el sol junto a sus familias. La Cuaresma cristiana es mucho más leve en cuanto a los ayunos, como se sabe, pero en Oriente los niños cristianos cumplen también los dos días de ayuno y la abstinencia de los viernes no comiendo habitualmente ni carne ni pescado ni huevos ni productos lácteos. En este tiempo la duración de las clases se acorta y se relaja un tantico la disciplina en las aulas.

En España, donde los musulmanes son ya el 5% de la población, cada días son más frecuentes las relaciones interreligiosas. En algunas parroquias de pueblos con mayor inmigración magrebí, como Almería, algunas familias celebran igualmente la Cuaresma, la Pascua y el Ramadán, con fiestas, comidas y regalos comunes, como sucede en algunos países de África, donde conviven pacíficamente cristianos y musulmanes.

En varias escuelas concertadas católicas,  e incluso públicas, el Ramadán ha entrado con fuerza y está siendo una prueba de imaginación y de equilibrio ante el encuentro de dos culturas que hasta ahora no se encontraban. En algunos casos, según cuentan ciertos profesores, los alumnos de procedencia cristiana, pero que ni han sido bautizados ni han sido educados en casa cristianamente, se hallan por vez primera ante la experiencia de unos compañeros, que, por cuestiones religiosas, ni comen ni beben durante el día, al menos cuando son hijos de padres practicantes. Porque también se da el caso de alumnos musulmanes que no ayunan, de niñas musulmanas que se desprenden del velo…

Al inicio del mes de Ramadán, el Dicasterio para el Diálogo Interreligioso  del Vaticano dirigió un mensaje a los musulmanes de todo el mundo sobre el sentido religioso y humano de los dos tiempos fuertes cristiano y musulmán. También la Conferencia Episcopal Española, al comienzo de la Cuaresma, invitaba a musulmanes y cristianos a seguir forjando lazos de fraternidad y entendimiento basados en el amor al prójimo sin etiquetas.