Cuéntame, Santa María,
que estás tan rodeada
de gente en el belén…,
además de los pastores,
que vinieron más tarde con el ángel,
¿quién te ayudó en el parto,
y antes y después del parto…?
¿Quién?
Cuéntame, Santa María,
que estás tan rodeada
de gente en el belén…,
además de los pastores,
que vinieron más tarde con el ángel,
¿quién te ayudó en el parto,
y antes y después del parto…?
¿Quién?
Heures de Charles VIII. Marie et l´Enfant
(s. XV)
(Mi amigo el profesor de arte Pedro Luis Echevería me envía esta felicitación pictórica navideña, y yo añado la letrilla)
Con un simple castillejo
Jesusito aprende a andar,
llevado por dos arcángeles
de la corte celestial.
María, toda arrobada,
no le deja de mirar,
vestido y manto azulados,
toca blanca
y la corona
de oro crespuscular.
José, vestido de gris,
con ropa de menestral,
y una sartén en la mano,
gachas se pone a guisar.
Al fondo, de un ventanuco
entra una luz cenital
sobre una cama espaciosa,
conyugal.
Estos días de Navidad,
sueño a veces
que recorro las pocas habitaciones de mi piso
buscando a mi madre.
Y las muchas de mi casa del pueblo,
que hace muchos años ya no existen,
donde en tiempos vivieron tres familias:
la entrada, la cuadra, los lagos, la bodega,
la cocina, el salón y las alcobas,
la cocina vieja y el granero,
la cocina de arriba y el cuarto del cierzo,
el cuarto oscuro, el cuarto de dormir,
el cuarto de la bicha y el pajar.
Voy gritando ¡Madre mía, madre mía!
y no la encuentro en ningna parte,
cuando en otros sueños nunca falta.
Y, a veces, encuentro, cuando menos lo espero,
al Niño Jesús, en la figura
de aquel Niño Jesús, del dedo roto en la mano izquierda,
del belén, que llamábamos entonces nacimiento.
Solo que mucho más crecido.
Solía hacer más frío que ahora. Nos salían sabayones en las manos.
Y nevaba más veces y más copiosamente,
tanto que, cuando íbamos a hacer los recados por las calles
teníamos que protegernos de los chinchurros.
El Adviento, con algunas oraciones y algunos sacrificios infantiles,
venía preparándonos para las próximas Pascuas.
La mañana del día 24, la tía Luisa nos mandaba con su hijo pequeño
un cardo grande, que mi madre pelaba durante horas.
Por eso, a la noche cenábamos cardo,
y besugo, que entonces no estaba tan caro como hoy
y le gustaba mucho al abuelo, pero mi madre le quitaba las espinas.
Y después, pasas y orejones, que guardábamos en el cuarto del cierzo.
Recuerdo que, algún año, mi prima y yo lo pasamos en grande
asando castañas en un tamboril y tocando la pandereta,
mientras cantábamos villancicos, que nos gustaban mucho.
Todavía no conocíamos El Camino que lleva a Bélen,
pero había otro que decía
Zumba, zúmbale al pandero,
al pandero y al rabel,
toca, toca la zambomba,
dale, dale al almirez...
Después íbamos a la misa del Gallo, a la que iba todo el pueblo.
Los mozos, que habían bebido mucho vino,
que entonces era también alimento,
gritaban y alborotaban bajo el coro y en las escaleras del campanario,
y le sacaban de quicio a don Manuel, el párrocco que tenía mucho genio.
Los días siguientes, en la alegre Novenica del Niño,
nos juntábamos todos los chicos y chicas de la escuela.
Más tarde, tuvimos comedias en el Centro Parroquial, y las vacaciones,
y las grandes nevadas que no dejaban pasar las estellesas.
Éramos pobres, piadosos, ingenuos.
Decían que en la guerra reciente habían muerto los mejores.
Algunos éramos huérfanos, hijos de viudas jóvenes,
y en nuestras casas había muchos huecos de lágrimas y amargos silencios.
Pero todos creíamos en Dios
y adorábamos al Niño de Belén.
Mt 1 y 2; Lc 1 y 2
II
Mateo y Lucas recogen de los Salmos y Profetas,
de los cánticos cristianos primitivos,
de los ángeles del relato parabólico,
los títulos divinos más excelsos:
el Cristo (el Ungido) y el Señor.
El Rey de los judíos, heredero del trono de David
y de un reino sin fin sobre la casa de jacob.
El Hijo del Altísimo.
Emmanuel: Dios
con nosotros. Una fuerza salvadora,
el Salvador
de todos los pueblos.
Luz para iluminar a las naciones
con su fulgor,
y gloria de Israel su siervo,
elegido y pecador.
El que trae la paz a los hombres
que gozan de su favor.
Un nuevo inicio de la historia humana.
Una nueva creación
por la victoria de la justicia
y el amor.
(Lo cantó, siglos antes, el viejo Isaías:
De Sión saldrá la ley
y la palabra de Yahvé.
Juzgará entre las gentes,
árbitro será de pueblos numerosos.
Forjarán de sus espadas azadones
y de sus lanzas podaderas.
No levantará espada nación contra nación,
ni se ejercitarán más en la guerra)*
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*Is 2, 3-4.
Mt 1 y 2; Lc 1 y 2
I
Cayo Octavio, Octaviano,
CésarAugusto, el vencedor,
sobrino nieto y heredero
de Julio César, el paternal dictador.
Augustus: majestuoso,
Sébastos: el digno de veneración.
Divus: divino.
Dei genus: Dios.
Hijo del Dios Apolo,
y hasta Dios de Dios.
Dominus:
el solo Señor
del Imperio Romano
–tu regere imperio populos, Romane , memento-.
Pater Patriae: Padre de la Patria.
Restaurador
del orden en el mundo.
Fundador
de la nueva Edad de Oro
–aurea condet saecula–
Benefactor et Salvator:
Benefactor y Salvador
del mundo entero.
Honor
único, intransferible
don
de Neptuno y de Marte,
dioses del mar y de la guerra,
como en la ciudad votiva de Nicópolis
reza la inscripción.
Descendiente de Eneas, hijo de Venus,
que impuso la paz al mundo todo
por la inicua justicia del terror
–pacique imponere morem,
parcere subjectis et debellare superbos–
por la violenta victoria de las armas,
la obediencia y la sumisión.
(Ordena Júpiter a su alado Mercurio que recuerde a Eneas
que para eso le liberó su madre, las diosa más hermosa,
de las armas enemigas:
Para destinarle a gobernar Italia, que imperios lleva en su seno
y prorrumpe en bramidos de guerra
–gravidam imperiis belloque frementem-,
y someter el orbe entero a su ley
–ac totum sub lege mitteret orbem-)*
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* Eneida IV, 222-231
Mt 1 y 2; Lc 1 y 2; Gal 4, 4-7
¿Importa mucho
saber
dónde nació
Jesús de Nazaret?
¿Aquí,
donde vivian María y José,
o en la ciudad
de Belén
de Judá, la ciudad de David,
hijo de Jesé,
por ser Jesús del linaje
davídico, hijo de David y ungido rey,
a fin de restaurar
el reino de Isael?
Lucas y Mateo
no escriben historia
y solo en parábolas
nos hablan de Él.
Solo les importa
la figura transcendente
de Jesús de Nazaret,
nacido
de mujer;
nacido
bajo la ley,
para liberarnos de ella,
y para hacernos sus hijos
y herederos por la fe.
¡Gloria a Dios en las alturas
de la luz y el esplendor.
Y en las bajuras
Paz
a los hombres que ama el Señor
de la Verdad, de la Justicia y la Libertad!
Hacía iempo que no leía un cuento de Navidad tan bello como el publicado por Espido Freire en el último número de VN. Durante el inicio de una cena familiar de Nochebuena, en una familia harta de las típicias cenas multitudinarias como en años pasados, la única persona que canturrea Navidad, Navidad, dulce Navidad, la pequeña de la casa, está a punto de morir atragantada por unas almendras. Sus hermanitos mayores le someten a la operación salvamento que han aprendido en la escuela, pero al final la salvan la experencia del pade, ayudado por la madre. El mayor acierto del cuento es el estemecedor relato de lo que en estos pocos segundos pasa por la mente de la madre sobre su vida anterior y su vida futura. Enn uno de esos momentos le sale la vieja plegaria aprendida de niña, aunque solo sea en provecho propio: Padre nuestro que estás en el clelo, salvala, sálvala.
El vacío existencial de tantas personas y de tantas familias, la falta de fundamento vital, el olvido de la práctica religiosa de la infancia, el no cultivo de la fe envuelven todo el relato sin una formuiación expresa. Tanto la madre, que recita el comienzo del Padrenuestro como por casualidad, como el padre, que reconoce que también ha rezado por dentro, dan la clave del cuento: uno no cree hasta que necesita creer.
No hubo cena esa noche de Navidad. Solo llanto, asombro, alegría, desbordamiento, cansancio y sueño. Y una nueva estrella luminosa sobre la casa.
El Deusto Barómetro Social, que echó a andar el año 2013, en su XV Informe de resultados, Invierno 2021, trae numerosas e interesantes noticias, y sorprendentes para quien no esté muy avezado a él.
Los principales problemas de la población de la Comunidad Autónoma Vasca, o País Vasco, son, según la encuesta, la pandemia (41,9%) y a una notable distancia, la atención sanitaria de la misma (21,2%) y el precio de la luz (20,6%). En la cola quedan la relación con el Estado Español (4,3%), los problemas del euskera (2,6%), y, no digamos, el conflicto en Cataluña (0,2%).
La situación económica en el País Vasco les parece a una gran mayoría: buena (36,9%) y regular (47,8%), y otra mayoría piensa que el año próximo será igual.
En la valoración de la principales políticas públicas, el transporte público se lleva la nota más alta, seguido por la atención sanitaria, y la peor es para la administración de Justicia, precedida por la política de vivienda.
En el campo de la educación, una mayoría opta por la promoción de la escuela públlica; solo un 16,4% quiere que se estudie todo en euskera (modelo D); un 43,4% desea que se permita estudiar en la lengua materna (castellano o euskera). Pero un 37,7% apuesta también por la desaparición de la escuela concertada (ikastolas y colegios religiosos), que es proporcionalmente la más numerosa de España.
Acerca de la situación política, la consideran buena un 26,9%, y regular un 47,2%. La valoración de la calidad de la democracia (en una escala de 0 a 10) da una media de 5,17. La de España, es decir, la del conjunto de España, da en esta encuesta un 4,13. En la tabla de la Confianza en las instituciones, vascas y españolas (escala ded 0 a 10), las más estimadas son la universidad (5,80), las pequeñas empresas (5,79) y la ertzaintza o policía vasca (5,25). Todas las demás suspenden: gobierno vasco (4,5), gobierno central (3,30). Las últimas en generar confianza aparecen los partidos políticos (2,45), la iglesia católica (2,01) y la monarquía (1,63).
Prefieren la independencia de Euskadi un 14,5%. Les gustaría una mayor autonomía a un 36,2%. Que conserve la misma autonomía de hoy a un 30,2%. Que tenga menos autonomía desea un 3,4%, y que no tenga ninguna un 2,7%. El sentimiento nacionalista alcanza (escala de 0 a 10) una media de 5,30. El referéndum que la mayoría prefiere es sobre los problemas de cada lugar (68,5%), o sobre cuestiones de índole económica (61,7%). Todavía un 17,0% de jóvenes entre los 18 y 24 años justifica la violencia política para conseguir fines políticos; en las demás edades ese pensamiento es residual. El mayor rechazo entre los partidos (partido al que nunca votarían) es a VOX (70,0%) y el menor al PNV (15,3%).
Desean un cambio de gobierno tanto en Euskadi como en toda España un 41,7% contra un 30,1%, con una gran mayoría a favor de una mujer como presidente, y un 39,1% contra un 35,2%, respectivamente. Pero, mientras un 70,8% cree que no habrá tal cambio en Euskadi en las próxima eleccciones, un 36,5% frente a un 34,6% sí cree que lo habrá en el conjunto de España en la próxima ocasión.
Por lo demás, la gran mayoría se pronuncia contra los recibimientos festivos a los expresos de ETA y contra el olvido sin más de la violencia pasada, a la vez que se muestran favorables al diálogo entre las víctimas y victimarios y al relato dialogado y compartido sobre lo ocurrido en el pasado.