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«Amad a vuestros enemigos…»

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Lc 6, 27-35; Mt 5, 43-48

 

En la costumbre vetero testamentaria
del amor y del  odio  a las personas,
sobresalen los versos del Éxodo;
Si encuentras perdido el buey
o el asno de tu enemigo,
llévaselos a su dueño.
Si ves caído bajo la carga al asno
de alguno que te odia,
no lo abandones y acude
presto a ayudarle.*

No odies en tu corazón al hermano
–leemos en el Levítico-,
pero corrige a tu prójimo.
No te vengarás ni guardarás rencor
a los hijos de tu pueblo.
Amarás a tu prójimo
como a ti mismo. **

El maestro sapiencial Ben Sirac, autor de El Eclesiástico,
que condena la ira, la venganza y el odio,

y aconseja el perdón,
repite el precepto del Levítico:
Recuerda el mandamiento
y no odies a tu prójimo. ***

No pasaron de ahí. Jesús de Nazaret
va mucho más allá:
Pero a vosotros os digo:
Amad a vuestros enemigos.
Haced el bien a los que os odian;
bendecid a los que os maldigan;
rogad por los que os maltraten.

Lo que Jesús enseña a sus discípulos
no es que sientan cariño y afecto
a los que son sus enemigos,
sino que en todo momento y lugar
les hagan el bien
-el verdadero amor-,

aunque ellos sean insensibles
al bien que se les hace.

La dignidad de todo ser humano,
criatura de Dios,
exige amor permanente.
Y no hay excepción que valga.

__________________

* Ex 23, 4-5.
** Lev 19, 17-18.
*** Eclo 28, 7.

 

El desgarro del PP

 

                 Me sucede algo parecido a lo  que sentí y viví el año 2016, cuando se desgarraba el PSOE. Sólo que entonces era fácil distinguir al bueno y al malo. La destrucción de cuaqluiera de los dos grandes partidos constitucionalistas -es decir democráticos y españoles- es una tragedia nacional, sobre todo cuando se multiplican en España los partiditos separatistas, confederalistas, populistas y provincialistas.

He seguido muy de cerca las primeras noticias, las primeras informaciones y las primeras entrevistas. Y, como me hacen sufrir mucho, aparto la atención del caso hasta que no aparezcan  otros hechos tan decisivos como los primeros.

Del Montico de Idocin al castillo de Monreal

 

                   Idocin (¿Idociain?), el pueblo de Francisco Espoz y Mina (el tío), concejo y capital del ayuntamiento de Ibargoiti, es un pequeño pueblo simétrico y silencioso, de dos o tres alturas, a un lado y otro de la vieja carretera, a la vera del reciente río Elorz que baja de la próxima Sierra de Izco, al que se asoman varias casas del pueblo, de bellas fachadas muy renovadas. Hoy día tiene 45 habitantes. Un buen señor está limpiando las losas del atrio exterior de la iglesia románica  de San Clemente, el antiguo camposanto, ahora un verde jardín. Hablamos con él de don Juan Uli, aquel párroco menudo, todavía ensotanado, que solía estar en la orilla de la carretera, cuando pasábamos andando a Javier y que estuvo aquí más de 50 años. Nos dice que la cercana y robusta casa parroquial, en forma de paralepípedo, la habita ahora un joven, que paga un tanto a la parroquia. Tiene una leñera junto al muro oriental de la casa, dos tiestos de plantas oscuras en la puerta y, en la fachada, la placa de Securitas Direct.

-¿Al Montico, por ahí?, le preguntamos al paisano.

– Sí, por ahí.

La pista pasa junto al cementerio, lleno de lápidas, cruces y flores, y se abre paso entre un extenso robledal y apretados bojerales. Pronto llegamos a la cima, donde, sobre el escarpe rocoso más alto se  levantó el terraplén y la muralla, y sobre su derrumbe, una vez allanado, la ermita de la Virgen de la Encarnación. Dice Armendáriz, que lo descubrió, que el foso excavado en roca tiene una anchura de 15 a 20 metros y una profundidad de 12. Hoy es difícil verlo, porque todo el extremo sur oriental y occidental, así como el recinto central del castro, que un día fue campo de cultivo, están ocupados por un pinar, que desbancó al robledal. La extension del poblado era de 7.000 metros cuadrados. Lo mejor conservado es la muralla que rodea todo el perímetro nordeste, con algunos trozos  de sillarejos y ripios al descubierto. Siguiéndola, encontramos los restos de una antigua torre defensiva, que conserva todavía la forma de una choza, más el derrumbe de las piedras al pie. Algún curioso ha levantado alli una ristra  vertical de piedras pequeñas, seguramente como símbolo de la torre. Fue habitado el castro, por la variada cerámica encontrada, entre el Hierro Antiguo y Final, y tal vez en la Edad tardoantigua, de donde procedería el pueblo actual. A nuestra izquierda, corre el barranco de La Huertas, afluente del Elorz.

Domina el castro celtíbérico del Montico todo el valle del Elorz, junto con otros castros parejos, que iremos visitando. Tenemos en frente la parapidamidal Higa de Monreal, y debajo de ella, el viejo castro, que después fue castillo, y el poblado  subido a sus faldas. Volvemos por el Camino jacobeo aragonés, que no está muy limpio, y almorzamos, junto al río Elorz, que nos pone una música suave, frente a la casa parroquial antes descrita. No oímos un solo coche ni vemos una sola persona.

A media tarde, nos acercamos a Monreal, de cuya supuesta denominación vasca, Elo, habría algo que decir. Nos acercamos por la parte de la Higa, y Monreal se nos aparece como esos retablos blancos o semiblancos del caserío conjunto y horizontal -Aibar, Cirauqui, Mendigorría…-, que podemos contemplar en los pueblos montanos y defensivos de  Navarra. Atravesamos el casco histórico, contemplando sus bellas portadas, y por la calle El Burgo llegamos a los pies del castro celtibérico y de castillo medieval. Junto al arranque del camino que nos lleva hacia él, vemos las obras de recuperación de los fundamentos de la iglesia de Santa María del Burgo, iglesia probable del sigo XII, que fue incendiada por los solados napoleónicos durante la guerra de Independencia, y utilizadas sus piedras para reforzar lo que quedaba del castillo medieval, entonces a su servicio.

Es la segunda vez que venimos y conocemos bien el camino: está bien cuidado, con barandal de madera a ratos, pasando por el mirador, donde nos detenemos imaginando o admirando la configuración medieval de la villa: sus puertas, sus murallas, sus calles, su puente gótico de dos ojos  en el Camino jacobeo aragonés sobre el río Elorz, cuyas aguas ya nos conocen … Y también el castro del Montico que acabamos de visitar. Las dos urbanizaciones que se han levantado a los dos lados de la carretera han aumentado mucho la población de la villa, que ya se acerca al medio millar.

Vemos con alegría que han talado todas las acacias y todos los pinos de la parte superior del monte, y dejado solo  la vegetación autóctona: densos zarzales, olivardas, mostazas negras, múltiples cardos, aliagas, lechetreznas, escaramujos, gordolobos, mentastros...

En la cima encontramos la novedad del  gran aljibe recuperado y reccorremos la breve superficie del castiilo medieval, bien documentado hasta su demolición por las tropas del emperador en 1521. He leído que fue el párroco de la villa, Miguel Zabalza, a quien conocí, el que, con la buena gente del lugar, comenzó  en 1968 los primeros trabajos de limpieza y descubrimiento de los fundamentos del castillo. Amparo Castiella los estudió de cerca, treinta años más tarde, y encontró en las laderas del cerro las escasas cerámicas que quedaban del castro u oppidum de la Edad del Hierro. Hace siete años, el ayuntamiento tomó em serio el proyecto de la restauración total. El lugar no podía ser más propicio para el poblado protohistórico: la natural defensa del cerro por todos sus lados, el agua a sus pies, la visibilidad del corredor que abría el río, y que, muchos siglos después, se llamaría el ccorredor de Pamplona a Lumbier.

No queremos volver por la misma dirección, poque deseamos ver los restos de una de la  defensas inferiores del castillo, pero no acertamos a bajar por la senda habitual y tenemos que resbalarnos por un arristroso que nos deja pronto en la llanura. Aqui nos encontramos con dos muchachos y una perra, que vienen andando desde Potasas -así lo dicen ellos- y que no parecen tener miedo al empinado recuesto.

La sombra húmeda de la Higa se nos echa encima. Y Monreal va a cerrar pronto sus puertas imaginarias.

Cinismo presidencial

 

                 El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en la sesión parlamentaria de ayer, tuvo la desfachatez de decir al jefe de la oposición que, si se desprendía de la  colaboración con la ultraderecha de  VOX en toda España y para siempre, explicándolo muy claro, se avendría a perdonarle la vida y a hacer posible, absteniéndose, la presidencia de la Junta de Castilla y León para el candidato  del PP, vencedor en las últimas elecciones autónómicas.

Lo dice quien gobierna en España gracias a los votos de la ultraizquierda de BILDU, partido separatista donde los haya, que nunca ha deslegitimado el terrorismo de sus predecesores y de muchos de sus miembros actuales (partido por tanto no democrático); gracias a los votos de los dirigentes golpistas de ESQUERRA REPUBLICANA DE CATALUNYA; gracias a los votos del confederalista y autodeterminista PNV , y teniendo como coaligados en el propio Gobierno a cinco ministros del autodeterminista PODEMOS, opuesto tajantemente al Régimen del 78, como lo llaman, incluida la Constitución. No hay otro caso en el mundo de contradicción política y moral como su Gobierno. Pero ahí está, retador descarado, repartiendo cédulas de democracia y constitucionalidad, quien ni siquiera se atreve a llamar ultraizquierda a BILDU, ni extrema izquIerda anticonstitucional a PODEMOS  o a ESQUERRA.

Dijo la sartén al cazo: / ¡quítate de ahí, negrazo!

 

La casa de mi padre

 

                      Reproduzco con entusiasmo el poema (¿en prosa?) de nuestro poeta de Lesaka, Francisco Javier Irazoqui, extraído de su reciente antología poética, 1976-2020, Palabra de árbol, obra cumbre de uno de los escritores navarros y españoles más puros y sustanciales -si no me quedo corto-, que nos dan luz y nos nutren los días de nuestra vida:

Desde la vivienda primero se veía el miedo y después el color verde del paisaje.
Ahora digo:
Defenderé la casa de mi padre contra la pureza y sus banderas ensangrentadas.
Para defenderla, regalaré cada una de sus piedras, ventanas y puertas. Las recibirán quienes no piensan como yo.
Los nuevos habitantes airearán los solivos y escaleras; alzarán el vuelo bajo de nuestros espíritus.
Defenderé la casa de mi pade abriendo una brecha en el tejado; allí gotearán los idiomas y músicas venidos de tierras desconocidas y remotas.
En la defensa de la casa vaciaré el orgullo con que dibujamos una  frontera de árgomas mojadas.
Descompuestas las palabras, ningún adversario vivirá ovillado en el nombre de un animal.
Solo veremos un clavo enfermo en el sitio donde estuvieron las frases de quien justificó el crimen político. El silencio ha desnudado a los que callaron ochocientas veintinueve veces.
Sin embargo, el poeta Gabriel Aresti se recostará aliviado en la nobleza de los lobos.
Ofrecida la casa, impediremos que en el espacio de su ausencia y memoria los hombres sean extranjeros.

La responsabilidad constitucionalista

 

   Sabemos de sobra de dónde nació CIUDADANOS: de la reacción política y social en Cataluña, y después en el conjunto de España, ante el separatismo catalán. De dónde nació PODEMOS:  de la reacción de política y social, aquel 15 de mayo, de una izquierda, descontenta de IU y del PSOE, ante la crisis económica y política en toda España. Y de dónde VOX: de la reacción de la derecha ante el separatismo catalán; el poderío político de BILDU, heredero de ETA; la coyunda de ambos con el sanchismo, a la vez que de la inacción de CIUDADANOS en Cataluña y de la inacción del Gobierno de Rajoy.

Hoy en día, reducidos a la nada o a la casi nada CIUDADANOS y PODEMOS, queda  fuera del bipartidismo: VOX,  en ascenso continuado, porque sus principales causas permanecen e intentan permanecer. Escisión, en buena parte, del PP, pero mucho más que eso, tachado de ultraderecha por el sanchismo y todo el bloque anticonstitucional, como el mejor lema electoral, que hasta ahora se demuestra ineficaz, es para el PP, además de cuña de la misma madera, una incómoda ayuda, pero ayuda decisiva, cuando no exige demasiado, como en la C. A. de Madrid, y piedra muy molesta en el zapato de andar, cuando intenta entrar en el Gobierno (como ahora  en Castilla y León y pronto tal vez en Andalucía). Partido alineado con la ultraderecha, confusa y dividida, en toda Europa; antieuropeísta; nacionalista exacerbado; negador de la España autonómica; ferozmente anti emigración…, además de comodín o demonio para el PSOE, que gobierna con la ultraizquierda, aunque no la reconoce como tal, es para el PP una pesada amenaza no solo porque le arrebata muchos votos, sino porque una alianza con VOX  lo retrataría  feamente en Europa y sería el mejor argumento electoral para el sanchismo, que, en un mal momento, aliado con todos los diablos de la política española, jugaría hipócritamente con el peligro de la ultraderecha.

Por eso algunos líderes del PSOE, comenzando por Valladolid, comienzan  a volver a los beneficios del viejo bipartidismo; recuerdan la abstención del partido de Javier Fernández  en favor del PP, y otros gestos de los partidos tradicionales en Europa. ¿Por qué no abstenerse en la eleccióndel presidente de la Junta de Castilla y León para que VOX  no entre en el Gobierno? Según las encuestas, el 51% de los castellano-leoneses prefieren esa fórmula, que es también la mayoritaria entre los votantes socialistas (55%) y los votantes del PP (60%).

El sanchismo, coaligado con la ultraizquierda, pertrechado por separatistas, confederalistas y autodeterministas, se resiste a dejar su Frente Popular, pero ese rechazo podría resultarle muy caro en toda España. ¿No le ofreció algo parecido el PP al PSOE de Sánchez en el Gobierno de la Nación, y NAVARRA + al de Navarra, con tal de que dejara las malas compañías antes mencionadas? Los políticos españoles son  tan mediocres, y la política axctual es tan atravesada y cainita, que se nos hace difícil ver, aqui y ahora, una salida airosa. Pero todo puede hacer una situación llegada al límite.

«La aberración política más grande…»

 

                        Hace unos días, mi amigo Jesús Mari Fuente Langas y yo presentamos nuestro último libro al alimóm, El socialismo en Pamplona y en Navarra, 1931-1936. Cuando me tocó hablar, y tratando de la ideología marxista leninista caballerista del  pequeño partido, recordé cómo ya desde 1932 se había impuesto en la dirección y en el semanario ugetista navarro ¡¡¡Trabajadores!!! Ahora, que leo Las trincheras de Dios, de Pedro Miguel Lamet, sobre el jesuita Fernando de Huidobro, víctima de la guerra civil y en proceso de canonización, releo ahí las palabras críticas de Julián Besteiro, colaborador del rebelde coronel Casado al final de la  guerra, las palabras más duras contra el stalinismo procedentes de un socialista marxista español:

–La verdad real: estamos derrotados por nuestras propias culpas, por habernos dejado arrastrar a la línea bolchevique, que es la aberración política más grande que han conocido quizás los siglos. La política internacional rusa, en manos de Stalin y tal vez como reacción contra un estado de fracaso interior, se ha convertido en un crimen monstruoso, que supera en mucho las más macabras concepciones de Dostoiesvsky y de Tolstoi. La reacción contra ese error de la República de dejarse arrastrar a la línea bolchevique la representan genuinamente, sean los que quieran sus defectos, los nacionalistas que se han batido en la gran cruzada anticomintern.

 

Las tres bienaventuranzas de Jesús

(Mt 5, 1-3, 6; Lc 6, 20-21)

Los macarismos, o clásicas bienaventuranzas,
eran en Egipto, Grecia e Israel
una forma específica de enseñanza sapiencial.
El sabio maestro enseñaba qué acción o qué actitud
trae la felicidad genuina y duradera:
¡Dichoso aquél...!

En los Salmos y Libros sapienciales,
en Tobías y Daniel, en Henoc y Qumrán
aparecen de continuo los gritos y lemas de la dicha.

Jesus de Nazaret, maestro a lo divino,
predicador de un Reino escatológico,
se sirvió también de macarismos
a fin de confirmar el anuncio del Reino.

Viendo una tarde la multitud que le seguía,
en las cercanías de Cafarnaún,
se sentó, rodeado de discípulos,
y en voz alta glosó la dicha de  los nuevos elegidos:
Dichosos los pobres,
porque de ellos es el Reino de Dios.
Dichosos los afligidos,
porque serán consolados.
Dichosos los hambrientos,
porque serán saciados.

Son las expresiones más seguras de Jesús,
no compuestas después por los cuatro redactores,
ni hechuras de la iglesia primitiva,
que añadió macarismos similares.
Salieron de la boca del Maestro,
que predicó a la gente la inminente venida del Reino de Dios.

Aquello que no hicieron los jueces y reyes de Israel,
aquello que salmistas y profetas exigieron,
lo hará Dios cuando el mundo presente llegue a su final.
Dios mismo es la razón suficiente de la acción salvadora.
Los dichosos de Jesús, los pobres, los hambrienos y afligidos,
no son mentados por buenos y virtuosos,
por ser acreedores a justas recompensas:
es Dios quien viene a invertir su desgracia y desamparo,
porque nadie quiere y puede hacerlo más  que Él.

Es la inversión más grande y relevante de la historia.
La expresión más recia y sorprendente del Reino que vino a anunciar.

 

Un error grave

 

      Lo mismo digo una cosa que otra, porque las cosas son distintas. Y, si digo que me gustaría que la comisión que se forme y el informe que se haga abarcase todos los casos de pederastia, también creo que negarse a incluir la pederastia en los ámbitos de la Iglesia sería un error grave, un error histórico. Error grave ha sido también no haber tomado  la iniciativa, como se ha hecho en otros países, por haber preferido la  fama de la institución a los derechos de las víctimas, y haber dejado aquella a periódicos laicistas, a los que luego se moteja fácilmente de anticlericales. Afortunadamente el papa, el presidente de la CEE y muchos obispos, entre ellos el de Pamplona, quieren una comisión seria e independiente, diga lo que que diga El País.

No espero nada de comisiones políticas, y menos de iniciativas de grupos como BILDU, pero espero mucho de una comisión independiente, con profesionales independientes, entre los que puede haber, como quiere el Gobierno español, representantes prestigiosos de la Iglesia.

Últimos aforismos

 

Los populistas creen que son populares. Y nadie entre los populares cree que es populista.

El protagonista de la novela Los vencejos, de Fernando Aramburu, odia a sus padres, a su hermano, a sus esposa, a su hijo, a la directora dell Insrtituto donde enseña, y, en general, a todo ser humano, excepto a su amigo Patachula. Y, sobre todo, acaba odiándose a sí mismo. Lógicamente, acaba eligiendo el suicidio.

No hay palabra más inútil en el diccionario que el adverbio efectivamente.

¿Y tan importante o  tan laborioso es dar un palo al agua?

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