Archivo del Autor: vmarbeloa

El poder político del fútbol

 

Mientras veía/oía la final de la Copa del Rey de España, Real Madrid frente al Club Atlético Osasuna, pensé en el poder político del fútbol: poder de integración, armonía y convivencia entre diferentes pueblos y ciudades, entre regiones y regiones, y poder también de integración en la Comunidad Nacional.

Otro día hablaré de todo esto, pero muchos españoles y españolas que viven en todos los puntos de España se conocieron, un fin de semana cualquiera, con motivo de un partido de fútbol. O de cualquier otra competición deportiva.

En el Prado

 

Visita indispensable al Prado, en una mañana primaveral en la que todo es color y vida. A la riqueza propia del Museo español por excelencia se añaden ahora tres exposiciones temporales: la Frick Collection (Nueva York), Guido Reni, y Herrera el Mozo. En la Frick, el San Jerónimo de El Greco vale toda una visita.

Luego, el cielo de la pintura universal comenzando por Velázquez y por Goya. ¿Hay un regalo semejante?

¿Por qué las visitas a los buenos museos son tan fatigantes? Porque la buena pintura es la potenciación y exaltación de todas las cosas y de todas las personas.
Y tanta vida nos desborda y nos supera.

En el MAN

 

En un Madrid esplendoroso, el Museo Arqueológico Nacional (MAN) es el más importante de la capital de España. Que ya es decir. Porque es el verdadero Museo de todos los españoles, del ser de todos los españoles.

Una visita al MAN debiera ser preceptiva por una ley de Cortes para todos los alumnos de España. Porque todos los españoles procedemos de los pueblos antiguos, de los que habla elocuentemente este Museo, desde la Prehistoria hasta hoy. Con rigor, veracidad y objetividad. Seríamos mucho mejores ciudadanos si conociéramos el pasado que nos ha hecho y nos hace ser lo que somos: presentes vivos hacia un futuro más pleno.

Últimos aforismos

 

Hay amistades antiguas, duraderas, entrañables, gracias también a la lejanía y al no-trato frecuente. En muchos casos, la amistad se purifica y engrandece en el recuerdo, y parece eterna. Gracias al no deterioro en el tiempo. 

 

El que premia es el primer premiado. El que recibe el premio, el segundo.

 

Si la primavera la sangre altera, cuánta sangre humana ha sido derramada alterando gravemente muchas primaveras en el mundo.

Por la vía romana Fillera-Pirineo (II)

 

Hoy, primer día de mayo, ha salido claro, fresco y soleado. Un día que, con lluvia por la tarde, hubiera sido un día perfecto.

Hacemos un corte en la vía romana, que acabamos de estrenar, y nos vamos hasta Lusarreta, lugar cercano a Espinal y Roncesvalles, que el viajero de entonces visitó y describió hace muchos años, bajo el Lirán, con sus cinco casas históricas, dos vivas, una iglesia y un hórreo, el hórreo de Gardorena. Subiendo hacia Esnotz, llegamos al collado de San Paul, nombre de la antigua ermita, dedicada a San Pablo, y es punto central de la vía que recorremos. Andamos un rato en dirección al sur, hacia Lusarreta, por un prado de siega, debajo de un montecillo redondo coronado de hayas espesas y verdoyas, que acaban de reverdecer. La forma del camino ha desaparecido casi, y cuesta creer que por aquí pasaran carros y hasta romanos.

El prado es una exposición vibrante y variopinta de primavera. A los helechos jóvenes se añaden una multitud de dientes de león, todavía aquí en flor; primaveras en racimo (prímulas veris); blanquiazuladas escilas de primavera; potentillas montanas; violetas perrunas; erectas orquídeas saúco, moradas  o albiamarillentas; bambolleras o euforbias… Cojo un ramillete de todas ellas, y recordando las entrañables flores a María de aquellos tiempos, las ofrezco a la Madre y Reina de Mayo y de las flores, y a las personas más queridas. Cuesta muy poco transformarse aquí en Arcimboldo.

Mientras nos divertimos con nuestras flores de mayo, que aquí son todavía las primeras, aparece en la cornisa de la pendiente lo que me parece un perro de color rojizo: se queda quieto, nos ve, tal vez nos oye y salta rápido hacia la hondonada. No es un perro, es un zorro, el segundo con el que nos encontramos en muchos años de excursiones.

Ya que estamos aquí, bajamos hasta Esnotz, el primer pueblo contiguo del Valle de Erro: un anchurón extendido de norte a sur, de grandes casas bien caleadas y mantenidas, una acogedora Casa Rural en medio. y una treintena de habitantes. No lejos del núcleo hay otras tres casonas exentas en medio de campos de labor. Tenemos delante las dos cordilleras paralelas que, al norte de los Valles de Lizoain y Arriasgoiti, drenados también por el río Erro, que baja desde Sorogain, forman el Valle de Erro, desde Ardaitz hasta Lintzoain, Cilbeti y Biskarreta-Gerendiain. Otra cordiline mas modesta todavía lo separa del largo Valle paralelo de Esteribar. Al final, el macizo de Belate y la cima del Sayoa. En el último oeste, tras el cabezón y la sierra de Etxauri, las siluetas azuladas de  la sierra de Satrústegi, Beriain, el Txurregi, Atondo,…

Elegimos para comer y sestear el rincón de un viejo camino, cubierto de fina grama cebollera. Crecen alrededor bardanas, marrubios, y aliarias o ajeras, en racimos de flores blancas de cuatro pétalos y con apariencia de botón. Apetece el sol y el cierzo es como una mano cariñosa.

Vueltos a Sant Paul, tomamos la vía romana hacia Espinal y el Pirineo, y por un camino entre prados de siega y vallas  de propiedad, con varias langas, que tenemos que abrir y cerrar. Desde que tomamos el desvío de la carretera a Lusarreta vamos rodeados de bojerales y enebrales,  aliagas en flor, espinos, fresnos y robles, mayormente, y arriba, siempre hayas, más espabiladas que los robles. Y aquí y allí, vacas pirenaicas, yeguas y rebaños de ovejas. En cualquier sitio que paramos, suena una esquila.

Volviendo por donde vinimos, vemos cerca, entre la espesura a vegetal las manchas blanca o coloristas de Villanueva de Arce y Arrieta, a la misma altura del bosque, frente al mural último del Corona. Más lejos lo que nos parece ser Gorraiz es seguramente Imizkotz. Nos movemos entre el yunque de Larrogain y los macizos de Jaundonejakue, Pausaran y Elke, tres roquedos defensivos del valle de Arce  e iconos del Prepirineo.

Hacia ellos enfilamos.

Por la vía romana Fillera-Pirineo (I)

 

           Habíamos leído el trabajo de Juan Mari Martínez Txoperena-Rafael Zubiría Mujika sobre La vía de Hispania a Aquitania en el paso del Pirineo  por Ibañeta. Habíamos visitado varias veces loa trabajos llevados a cabo en  Zaldua, y teníamos noticia del descubrimiento de algunos  miliarios en la zona. También ganas de conocer de cerca todo eso, y, después de mucho discutir sobre qué tramo de recorrido elegir, nos fuimos directamente a Nagore, capital del Valle de Arce-Artzi, para ver in situ los primeros miliarios y noticias más concretas de la calzada o vía romana que, por el valle de Arce, llegaba a Burguete, de la que se tenía noticia desde los años veinte.

Es el penúltimo día de abril. Hace fresco a la mañanita y las nubes le dejan brillar al sol a ratos. Está el campo en pleno esplendor gracias a una noche de lluvias hace siete días, y los pronósticos son del todo negativos en cuanto a las próximas fechas. Ni en abril tuvimos aguas mil ni se espera pronto el agua de mayo. Nagore está transformado por el agua de cola del pantano de Itoiz, gracias al cual se han hecho casas nuevas, renovado las antiguas, creado el paseo fluvial frente a la playa del mismo nombre. Se plantaron árboles, se pusieron flores. Hoy es un pueblo suizo, alemán o austriaco a las orillas de un lago, rivalizando con Eugi. Hay algunos grupos que pasean por el malecón, vamos a llamarlo así. Hay bullanga en el nuevo centro recreativo. Pero la nueva y pomposa casa consistorial está cerrada y, según nos dicen, solo está abierta los martes y los jueves.

Aprovechamos la mañana, que aquí está más soleada, y nos vamos a la playa fluvial a almorzar, no lejos de un corro de franceses, que han venido junto con una camioneta que transporta todas las bicis.

Como la segunda referencia de los autores es el viejo despoblado vecino de Arce, seguimos hasta allá. Vemos con gusto que siguen las obras de reconstrucción del viejo palacio, que junto con la joya de la iglesita románica describí hace ya muchos años. Aquí nos encontramos con un tramo de la vía romana señalada y seguimos por ella un rato. Nos salen al paso todos los arbustos que entreabren sus flores a finales de abril y las flores rastreras entre los mismos: los bojes, los agavanzos, los saúcos, los barbadejos (viburnos lantanas) o bolas de nieve, los laureles cerezos, los salgueros negros, los carraspiques, las aguileñas, las agujas sangrientas… De vuelta del camino, nos acercamos al río Urrobi, que debajo de la nueva carretera  NA-2040 parece que se crece un poco, y a un tiro de ballesta encontramos  el rectángulo de la excavación que la Sociedad de Ciencias Aranzadi-Museum of London Archeology (MOLA) estudió durante los años 2015-2021: siete espacios, dos de ellos con sistema de calefacción o servicio termal, que parecen luego abandonados, para pasar, probablemente, a taller metalúrgico, dados los restos de construcción, escorias de hierro, cerámicas romanas, restos óseos de animales… Tal vez  no es más que una parte de un mucho mayor espacio.  Según todas las fuentes, en todos los aledaños de la vía hubo varias minas explotadas de  hierro, cobre, estaño y plata. 

Y, al final de la jornada, buscando algo más sustancioso. nos plantamos en Espinal –el Espinal mencionado en el monolito que recuerda la fundación del poblado por el rey Teobaldo II- o  Aurizberri, que nos recibe con un ligero sirimiri,  una especie de gesto de la lluvia, que nos promete y no nos da hace ya varias semanas. Aquí sí está abierta la Casa del Concejo, que anuncia los miliarios en su misma fachada. Ocupan el lugar preferente del zaguán, todo él dedicado a explanar los diferentes aspectos de la calzada romana, con mapas, textos y fotografías, desde Campo Real Fillera – (Zaragoza) a Burguete, pasando por Lumbier y el Valle de Arce.

Nos quedamos un rato contemplando los tres miliarios descubierto en el cercano término de Mugarriluze,  dos de ellos dedicados al emperador Constancio Cloro (305-306 d. C.)  y al emperador Aureliano, (270-275), con inscripciones en latín, fácilmente interpretables. Mientras nos entretenemos en esto, suben al primer piso muchas chicas del pueblo, y comienzan pronto a cantar.

Damos luego una vuelta por el pequeño pueblo-calle a orillas de la carretera, de dos centenares y medio de  habitantes, prolongado por una urbanización ajardinada, donde está el alberge, que es  a la vez restaurante y bar, El ribazo de subida al cementerio es una pequeña exposición de antiguas estelas funerarias, la mayoría sin fecha. En el interior hay algunas modernas.

Cuánto todavía por conocer…

 

 

 

La broma del IBI

 

                    Todo eran hasta ahora pullas y diatribas contra la Iglesia Católica en España, provenientes incluso de ciertos socialistas, por no pagar el IBI (Impuesto sobre los bienes inmuebles). Y ahora va y viene el Gobierno socialista de Pedro Sánchez, y en un amén conviene con otras Confesiones, también algunas bien poco arraigadas, como son los budistas y los mormones, y las exime a todas del IBI, del IAE y de Sucesiones.

Pero todavía hay resistentes que acusan a la Iglesia Católica, y solo a ella, de no pagar impuestos. Impuestos que tampoco pagan los partidos y sindicatos, las asociaciones culturales, las academias…

¿Hablar por no callar o por hacer todo el daño posible a la Iglesia, y solo a ella?

Los versos pascuales de Agustín de Foxá

 

         De la mano de Juan Manuel de Prada me llegan  unos versos pascuales del poeta, novelista y periodista madrileño, Agustín de Foxá, cuyas prosas leí hace muchos años, y que por su hermosa y original factura los añado a mi, a nuestra celebración pascual:

Cuando, el día del juicio, resucite,
yo buscaré tu cuerpo
recién nacido, con rocíos nuevos
sobre tus senos, nuevamente vírgenes.
Habrá una aurora extraña, dirigida
por jerarquías de Arcángeles azules.
Preguntarán los prados
¿Qué es esta primavera milagrosa?
En la tumba de yeso
se moverán los cuerpos sonrosados,
la rama del ciprés será caliente
y la luna de enero  tendrá alas en sus bordes.
Tú vendrás toda nueva,
desnuda, con tus forma recobradas,
otra vez tus venas vibradoras,
donde por mí tu sangre era de espuma.
¡Qué despertar! ¡Qué fiebre de latidos!
¡Qué  nebuloso azul de corazones
palpitando otra vez!
Solo el mar ciego
continuará su canto sin sorpresa.
Pero yo y tú enlazados
con nuestros brazos de resucitados,
con nuestras manos  puras
que, enterradas, se habían olvidado
de cómo era la piel de la naranja,
nos haremos caricias encendidas.
Tú y yo solos.
Y acaso,
distraída, me preguntes:
¿Qué son  esas trompetas
que turban nuestro amor bajo los árboles?

 

Sobre la vivienda digna

 

                       Lo cierto es es que los dos grandes partidos de la democracia española no tuvieron tiempo ni ganas en estos cincuenta años de hacer la ley nacional de vivienda en España, y que ha  tenido que llegar PODEMOS, para aprobarla -ahora la llaman estatal- con la ayuda del PSOE, Esquerra Republicana y Bildu.

Sin el necesario consenso mínimo sobre el precio del alquilar y sobre el derecho de propiedad, que es necesario para que sea verdaderamente una ley nacional de verdad, pueda llenar el vacío de un derecho fundamental, aunque no judiciable, y pueda surtir los efectos necesarios durante mucho tiempo. Esperar otra cosa de tales responsables y dirigentes era pensar en lo excusado. Decenas de oráculos ya están profetizando que, después de esta ley, habrá menos viviendas, y serán mucho más costosas, sobre todo para los jóvenes, que son los que más las necesitan

Por lo demás, el tiempo preelectoral elegido propicia los alardes populistas más frívolos, sobre todo si salen de la boca del presidente del Gobierno, que, según frase feliz del jefe de la oposición, intenta emular el milagro de los panes y los peces con otro, más actual, de los panes y de los pisos. Cada día nos canta un nuevo número de lotería. Y nos repite, como ya escribí en otra entrega, el cuento de la lechera. Esperemos que, al menos, algunos de esos números sean ciertos.

En cuanto a la okupación de las más de 100.000 viviendas -no olvidemos que la k tiene una cierta matriz etarra-, lo más fácil es confundir un casero normal con un fondo buitre para que la demagogia tenga lucirse. Pero todos tenemos amigos o conocidos, que no son buitres, a quienes les han okupado el piso y hasta toda la casa y les han hecho sufrir lo indecible. Con esta ley podemos decir adiós a aquella propuesta, que parecía común, de desalojar al okupante en menos de 48 horas.

No es bueno que se nos vayan apagando, en estos prietos meses, tantas ilusiones.