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Cuarto Domingo de Cuaresma

 

      La parábola del Hijo Pródigo   

  Lc 15, 11-32

                       Resulta que para asombro de muchos, y de mí mismo, los mejores exégetas bíblicos de nuestro tiempo, después de muchos años de estudio y de disputas entre ellos, han concluido que una de las parábolas más bellas de los Evangelios, la llamada del Hijo Pródigo, con elementos de la comedia grecorromana, es una unidad tradicional inventada por Lucas, maestro, predicador y dirigente de una o más comunidades cristianas primitivas; es obra de Lucas, escrita en estilo totalmente lucano (vocabulario, sintaxis, mensaje  teológico…). Tal vez una reelaboración de otra parábola tradicional, como la de Mt 21, 28-32 (Los dos hijos), una parábola original del evangelista con un fondo tal vez jesuano.

Lo mismo podremos decir de otras muchas parábolas de Marcos, Mateo y Lucas, ya que los exégetas actuales tan solo dan como atribuibles con certeza al Jesús histórico cuatro de ellas: el grano de mostaza, los viñadores perversos, la gran cena y los talentos / minas.

Lo que me deja en una situación de cierto desasosiego. Porque, aunque la parábola del Hijo Pródigo, que es el evangelio de este cuarto domingo de Cuaresma, la parábola del perdón de Dios y de su  preferencia por los alejados y arrepentidos, sigue siendo tan bella y evangélica como antes, yo me he propuesto, a lo largo de estos años escribir sobre la vida del Jesús histórico -hechos y dichos-, hasta donde es posible, renunciando de antemano a toda imposible biografía, pero resaltando y actualizando lo poco que sabemos de él.

La «Real Politik»

 

      Decía el otro día  ex presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, que toda auténtica política es Real Politik, y lo que no es Real Politik no es política. Cuando leemos u oímos este sintagma alemán, podemos entenderlo  simplemene como política pragmática, o, un poco más allá como política basada en circunstancias o factores dados, en lugar de  ideologias o premisas éticas y morales.

El canciller alemán Otto Von Bismarck acuñó el término buscando un método para equilibrar el poder entre los imperios europeos, al servicio de la paz y para detener la carrera aramentística. Pero esa RP fue abandonada a comienzos del siglo XX y se practicó la Weltpolitik (política mundial),  que acabó en la Primera Guerra Mundial

Maquiavelo, como es bien sabido, sostenía, recogiendo doctrinas muy antiguas, que el príncipe debe buscar ante todo obtener y retener el poder, considerando inútil cualquier dimensión ética o religiosa. El gobernante debe aprender a uttilizae el mal para lograr el bien (el fin justifica los medios) por medio de intrigas y engaños para no caer en los de sus enemigos. Lección que aprendió bien el cardenal francés Richelieu en la Guerra de los Treinta Años.

La política realista no suele tener escrúpulos para prescindir de algunos principios y valores a fin de conseguir ciertos objetivos importantes. Todo depende de qué principios y valores se prescinde y de qué objetivos importantes se trata. A quienes reprueban esta Real Politik suele tachárseles de fundamentaiistas. De nuevo habrá que ver qué fundamentos sostienen y qué objetivos importantes están dispuestos a abandonar.

La invasión y guerra de Ucrania Y la nueva política del presidenrte Sánchez sobre el Sáhara Occidental  nos traen nuevos argumentos para el  viejo e interminable debate.

Una ministra nefasta

 

         ¿Qué hace una ministra, como la de Transportes, en el Gobierno del Reino de España, que es capaz de insultar, llamando ultraderechistas, es decir no demócratas, a 800.000 pequeños transportistas autónomos, que organizan un paro por las muy precarias, a veces extremas, condiciones en las que viven y trabajan; que declara a los medios que no los quiere recibir; que los recibe, pasados diez días, cuando no tiene otro remedio, pero solo para informarles de lo que ha pactado con las organizaciones patronales del sector, y no para negociar con ellos? ¿A quien le va a extrañar que no les convenza?

¿Qué clase de ultraarrogancia es esa? ¿Qué clase de supremacía?

¿Cómo puede seguir siendo ministra -es decir, servidora- una ultrafuncionaria del Gobierno?

¿Qué plan de convivencia?

 

                   Cuando el PSOE defiende la tradición democrática y española, lo hace con todas las de la ley, con la Constitución en la mano, su historia secular, su nombe de pila, y hasta con la bandera y el himno, si hace falta. Cuando se trata de justificar y legitimar alianzas con fuerzas que tienen poco o nada de español y a veces poco o nada de democrático, todo es hablar y hablar de diálogo, tolerancia, diversidad, diferencia,  transversalidad…, pero sin fundamento seguro donde apoyar toda esa palabrería.

Es el caso también del Gobierno cuatripartito -o pentapartito en ocasiones, cuando es menester BILDU- que sufrimos en Navarra. No puede menos, para resistir y hasta existir, de legitimar y justificar a cada paso el co-gobierno con partidos autodeterministas -todos ellos-, confederalistas y hasta separatistas, herederos de la banda asessina ETA. Naturalmente que con ellos se puede arreglar carreteras, gestionar los servicios sociales , ampliar un colegio y abrir una clínica abortiva, pongo por caso. Pero el marco de la política general no cambia. Y cuando se proyecta todo un Plan de Convivencia, donde se cruzan los principios, los valores, la moral, las costumbres… y la memoria reciente, en nuestro caso, de cuarenta años de terrorismo etarra, que puso en jaque la vida total de los habitantes de Navarra, ya no sabemos qué quiere decir diferencia, diversidad o transversalidad. Y, por eso, a cada paso saltan las aporías.

No tengo la menor duda de la buena fe de algunos de los redactores del Plan. Dudo de la buena fe de otros. Y estoy seguro de que no han faltado quienes pusieron el proyecto, las ideas y el teclado de sus pantallas al servicio de la legitimación y propaganda del Gobierno Frankenstein -¡parece mentira que no les avergüence que fuera su líder, Rubalcaba, el autor de tal ingenio!- en punto tan delicado como el de la convivencia. Y, naturalmente, la contradicción capital ha saltado desde su base y ha implosionado el proyecto, quedando solos como defensores los partidos autores y beneficiarios del mismo.

Porque no solo las divergencias son irreductibles en lo que toca a las víctimas del  terrorismo y al terrorismo mismo, es decir a la memoria propincua de nuestra Comunidad, sino al presente de esa memoria, al mismo concepto y praxis de la democracia, de la libertad, de la justicia…, valores sin los cuales no hay democracia. Para no hablar de la política lingüística, de la educación en valores, de las políticas preferentes de desarrollo, de la defensa y seguridad… Y así podriamos seguir, sin hablar del marco general de la convivencia, que es el marco constitucional y el marco europeo.

Oh, qué Plan tan admirable para un País utópico, tan diferente del nuestro…

Efectos de la invasión de Ucrania (III): Replantamiento de la política de Defensa

 

    Tal vez sea el efecto más inmediato y visible. Lo hemos visto incluso traducido en cifras, cuando hemos oído al nuevo canciller alemán declarar su intención de elevar el presupuesto nacional de Defensa del 1 al 2%, tras recibir el contundente reproche en Berlín del presidente del Gobierno polaco. Y poco después de que el presidente del Gobierno español, tan reticente hasta ese momento, declarase lo mismo. ¿No hubo aqui un político llamado Zapatero que, hace pocos años, abogaba por la supresión del Ministerio de Defensa?

Trae su origen la Unión Europea del escarmiento de dos guerras mundiales, del horor, el luto y la destrucción de la Segunda de esas guerras, tras la que se urdió la paz, la reconciliación y la organización de la Democracia europea. De ahí también nació la OTAN, que se encargó de la defensa y seguridad en Europa, mientras todos los países, vencedores y vencidos, todos empobrecidos por la guerra, se dedicaban a la reconstrucción más urgente de su propia existencia. No era cosa de gastar lo que no se tenía en pertrechos de guerra. A la caída de la Unión Soviética (1989), y no solo del muro de Berlín, hasta la OTAN estuvo en la cuerda floja. Parecía que el peligro en Europa había desaparecido y que nun a más tendríamos necesidad de ahorrar en sanidad, educación y ser icios sociales para tener que comprar armamento. Pero los movimientos  y asaltos bélicos de una Federación Rusa, armada y rearmada desde los años noventa,  en Chechenia, Georgia, Siria y Ucrania (Crimea y Donbás), tras su fracaso en Afganistán, nos han ido despertando, demasiado lentamente, de la cómoda modorra en la que estábamos sumidos. Suecia, vecina de Rusia. nos había dado una lección, volviendo a la conscripción militar de su juventud y al rearme de su ejército. Pero no habíamos ido mucho más lejos, olvidando  hasta el siempre ejemplar servicio militar de la Confederación suiza.

Nunca  es tarde si la dicha llega. Pero a la evidencia horrible del nacionalismo terrorista ruso ya llegamos tarde. Ni la OTAN, debilitada por el mandato del nacionalista Trump, estaba preparada para un acontecimiento de este jaez, ni los ejércitos europeos,  a excepción de Gran Bretaña y Francia, tienen el volumen y la preparación que se exige a un verdadero ejército en tiempos de política turbulenta. Ni siquiera el grado de la coordinación militar inter-europea es ssuficiente. Digo todo esto, porque estamos oyendo estos días a expertos militares lamentar la debilidad de nuestras fuerzas de defensa (y seguridad), en número y preparación, en organización y financiación, sabiendo que el presupuesto de los Estados Unidos de América dobla casi ese 2%, siendo este mismo en un punto inferior al de Israel. Comparados con la Federación Rusa, llevamos un retraso de años.

¿Quién está dispuesto a morir por su patria?.se preguntaba anteayer un conocido periodista madrileño. Ya hemos visto que en Ucrania son muchos, tal vez la myoría. Sería difícil encontrar otro caso similar en el resto de Europa. y, aunque parezca que tiene eso poco que ver con la situación del poder militar europeo, lo tiene y mucho. Porque la pregunta vale también para todos los partidos políticos que han gobernado, gobiernan y van a gobernar Europa. Pero dejemos este nuevo para otro día.

Día de la Poesía en Tudela

 

         Ayer, 21 de marzo,  día de la Poesía, coincidió que, invitado por la Sociedad Civil Navarra, presentase yo mi libro Cancionero de la vida contra el terror en el Centro Cultural Lestonac, de Tudela. Lo celebramos nosotros así, recitando y compartiendo los poemas en honor de las víctimas del terrorismo etarra.

Hemos oído el restallar del hacha
    y ha caído otro bosque tras el árbol.
Ha silbado de nuevo la culebra,
silbido de furor, venganza y odio.

Mataremos la sierpe con el hacha
y el hacha enterraremos en el bosque.

Andricain y Oskuain, camino de Javier

 

           Entramos en el concejo de Elorz, pueblo convertido en pueblo – jardin, cercado por tres de sus cuatro costados, y tras pasar por la calle Andricain, tomamos fácilmente el camino que nos lleva al castro de su nombre –El Castillo-, por un lado, y al lugar del viejo despoblado, coto redondo y antiguo señorío, por el otro. Dejamos el coche junto a un almacén, no lejos de una casa con una placa solar en su  tejado y de dos granjas aledañas, cerca de la señal viaria que indica la Sierra de Tajonar y Labiano.  Bajamos hacia el poblado protohistórico, a solo unos cientos de metros.

Pasado el regato, que se precipita desde Oskuain con bastante agua y llena una tanqueta que hace de abrevadero, rodeamos el monte, que tiene la figura de una pirámide irregular, todo él  valado de alambre sin pinchos. Entramos por donde nos parece más fáci y subimos, casi en vertical, hacia la cumbre, de 603 metros de altura, más alta que la del contracastro, situado al sureste. Sobre las laderas, que estuvieron un día parcialmente cultivadas, permanece, como en el castro vecino de Puno, un casquete duro de vegetación -tojos, tomillos, aliagas, enebros y bojes-, que marca la primera defensa o foso del poblado de la Edad del Hierro, del que Armendáriz encontró cerámicas varias, molinos  de mano y percutores. El recinto interior fue destruido por una cantera medieval de piedra arenisca.

No parece que el poblado fuera romanizado. Desde la cumbre, y con ayuda de los catalejos, vemos la estructura de próximo castro de Oskuain, a 700 metros de distancia y a 741 metros de altitud, sobre un far allón de la Sierra de Tajonar. Entre pinos y robles y bajo una espesa vegetación se encuentra la muralla, hoy derrumbe de piedra, de dos metros de anchura y tres de altura. A treinta metros del poblado encontró Armendáriz en una finca cultivada cerámicas celtíberas y molios barquiformes. En 1956, en las fotos aéreas era muy visible la muralla. Hoy solo es visible una choza de cazadores de paloma. Más altoo y con gran potencia de visibilidad no solo sobre el Valle de Elroz, sino también sobre los Valles de Unciti e Izagaondoa, el castro de Oskuain fue coetáneo con el de Andricain, o tal vez su continuación, no lo sabemos. Seguramente sus pobladores dieron vida, siglos después, al señorío de Andricain y primer poblamiento del concejo  de Elorz.

En el pueblo del Santo, una semana después de una Javierada multitudinaria, todo es silencio, solo cortado  por  unas pocas familias y algunos grupos de amigos. Ondea al cierzo de la tarde sobre la torre del homenaje la banderita de los linajes de Javier. La más popular imagen del misionero, abrasado por el fuego de Dios, en su marco gigante, se vuelca  hacia la casa solar, pero él mira al horizonte lejano. Y el torso del peregrino san Juan Pablo II parece  estar percibiendo aún los últimos ecos de la gente en la gran explanada. Se recoge, a la penúltima luz del día, la vieja  iglesita y la vieja casa parroquial del pueblo bajo los cipreses que las guardan. Y unos últimos rayos solares iluminan las peñas rojizas más altas de la Sierra de Leyre.

 

Tercer Domingo de Cuaresma

 

Lc 13, 1-9

 Le hablaron un día a Jesús
de unos galileos que hizo matar Pilatos
mezclando su sangre con la sangre de sus sacrificios:
suceso del que no sabedmos nada por la historia.
Y Jesús les replicó que no eran aquellos
más pecadores que el resto de los galileos.
Que no eran tampoco más culpables
aqellos dieciocho desgraciados,
sobre los que un día desplomóse la torre de Siloé,
otro acontecimiento que desconocemos.
(Aqui Jesús destruye con dos solas frases
el pernicioso mito popular
de que Dios premia a los buenos con sucesos gratos
y castiga a los malos con ingratos sucesos)

No , os lo aseguro,
y, si no os convertís,
todos pereceréis del mismo modo.

Lucas, evangelista, añadió por su cuenta,
lenguaje y estilo,
la parábola de la higuera en la viña.
Tres años después de plantarla,
dijo el amo, impaciente, al criado:
Córtala, ¿para qué ocupar terreno inútilmente?

Pero, más práctico, el criado, respondió:

Déjale un año todavía.
Yo la cuidaré y abonaré.
Tiempo habrá después para cortarla.

Lucas, siempre bondadoso y compasivo,
quiere decir que el buen Dios
quiere  dar tiempo a que los hombes se conviertan,
como quiere el criado
que la higuera dé fruto en adelante.

Efectos de la invasión de Ucrania (II): España y el Sáhara Occidental

 

          Lo cierto es es que, al socaire o al sofuego de la guerra de Ucrania, la casa real de Marruecos ha dado la noticia y ha publicado la carta del presidente del Gobierno de España al rey Mohamed VI dando por buena la propuesta (2007) de este de dar una cierta autonomía, pero nunca la posibilidad de un referéndum a los habitantes del Sáhara Occidental. Con esta decisión de su real pecho el presidente Sánchez rompe con la tradicional postura española, apoyada por todos los partidos españoles, e impulsada por el Consejo de Seguridad de la ONU desde 1991 y mantenida por el mismo hasta hoy. No solo eso. La decisión de Sánchez termina con una de las banderas internacionales más desplegadas en la reciente historia del PSOE, que es la autodeterminación del Sáhara y el apoyo al Frente Polisario de Liberación. La solución del problema saharaui por medio del acuerdo de una referéndum de autodeterminación al amparo y bajo la tutela de la ONu estaba en el programa socialista electoral de 2019, y quedó confirmado en el último Congreso de Valencia.

¿Qué ha sucedido de verdad a última hora? ¿La presión de Francia, país protector del Reino de Marruecos, como principal potencia colonial que fue, o tambien de Alemania, que con Ángela Merkel se inclinó recientemente por la causa de Mohamed VI? O la de la OTAN – Estados Unidos de América, poderoso amigo de Marruecos, sobre todo desde que el atrabiliario presidente Trump reconoció, pocas horas de abandonar la Casa Blanca, la soberanía de Marruecos sobre el Sáhara Occidental, reconocimiento hecho suyo por su sucesor el demócrata Biden? Conociendo como conocemos la creciente influencia de China y Rusia en el Sahel y en toda África Media, no puede cabernos duda alguna.

Pero la presión mayor procede de la política de acoso inmigratorio, llevada a cabo por el rey alauita en la frontera marroquí-española, sobre todo a través de las dos plazas de soberanía, Ceuta y Melilla. (No hay más que leer las declaraciones de los dos presidentes de las dos Ciudades Autónomas, uno del PP y otro de Ciudadanos, aunque expulsado del partido, aliviados por la nueva actitud del Gobierno español). Con esta nueva actitud y actuación, Pedro Sánchez recupera una cierta tranquilidad en el flanco Sur, cuando más agobiante deviene el flanco Norte, verdadera pasarela de refugiados ucranianos hacia nuestro país. ¿Hay Gobierno, hay Nación que pueda resistir esa presión, ese peso, esa gravedad por las dos partes? Pero ¿hasta cuándo podemos fiarnos del monarca islamita? Cuando le convenga, volverá a hacer de las suyas, porque conoce nuestra radical debilidad y su privilegiado papel en el Norte de África. Y Ceuta y Melilla seguirán en el alero.

Por más que, sobre todo los que hemos visitado la miseria y la debilidad de los  saharauis en los campamentos de Tinduf (en la frontera argelina), hayamos conocido de cerca la voracidad y la criminal actuación de Marruecos contra el pueblo que ocupó ilegalmente en 1974, aprovechando la agonía de Franco, nunca hemos visto probable el referéndum propiciado por la ONU, al contar Marruecos con un aplastante ejército frente a la pobre guerrilla del Polisario, sostenido sobre todo por Argelia, y por contar el Régimen autócrata marroquí con el apoyo financiero y militar de USA y de Francia. Por eso, la propuesta de una autonomía, aunque reducida, para el Sáhara se nos hace muy tentadora. Ahora bien, ¿qué significa una cierta autonomía dentro del Reino de Marruecos, un Estado absoluto, una teocracia implacable en manos de un sátrapa? No, Marruecos no es España o It alia. Y, además, ¿de qué nos sirve esa salida política, si es aborrecida por el Polisario, por Argelia, y sobre todo por buena parte del pueblo saharaui? ¿Mayoritaria, minoritaria? ¿Cómo lo sabremos?

Lo que sí sabemos es que el versátil, voluble, desideologizado Sánchez ha tomado la decisión, que sepamos, no solo sin consultarla con Argelia o el Frente Polisario, pero ni siquiera con su propio Gobierno, y menos con la Oposición, que ha visto roto -uno más- el consenso en política internacional. Autocráticamente. Y todo de palabra, sin un Convenio, como exige la Convención de Viena y la misma Constitución española.  Con los mismos argumentos que nosotros repudiamos al dictador ruso. ¿Solo Real Politik contra justicia y derecho, contra normas internacionales, ahora que estamos sufriendo la Real Politik de Putin?

Queda algún cabo más, por ejemplo, el judicial, donde se tramita y dilucida lo ocurrido con la  reciente e irregular venida de Brahim Gali, secretario general del Frente Polisario y presidente de la República Árabe Saharaui Democrática, a un hospital de España… ¿Estará implicado nuestro presidente? Pero no quiero adentrarme en ese berenjenal. Quedan muchos más cabos sueltos, que solo el tiempo nos irá revelando.

Últimos aforismos

 

Si algo cura y sana  el pasado de raíz no es el asco, el desprecio o el olvido, sino el perdón. El perdón a uno mismo y a los otros. Sin vuelta de hoja.

 

El coitocentrismo, tan de moda, nunca lleva al centro. Siempre lleva al mismo extremo.

 

El reto mayor de todo ritual es evitar e impedir la rutina del mismo.