Sí, todavía vive Asia Bibi, aunque muchos casi la hayamos olvidado. Poco antes de la Nochebuena, esta madre de familia católica, que desde el año 2009 está en en el corredor de la muerte, pudo recibir la visita de su esposo y de sus hijos. Pero su vida sigue corriendo peligro, porque las condiciones de seguridad no han mejorado pese a todas las peticiones al Gobierno de Pakistán procedentes de todo el mundo. En su reciente carta al papa Francisco, Bibi le dice que no tiene puerta adecuada para poder cerrar la celda y evitar el frío y la humedad; carece de calentador en su cuchitril; no tiene seguridad apropiada ni dinero para sus gastos diarios, estando lejos de su Lahore natal. Poco después de visitarla, su hija Sidra fue ingresada en el hospital para ser intervenida. La verdad es que la Navidad no ha sido tranquila en Pakistán, que figura en el quinto puesto de los países, donde los derechos humanos son más atacados, según el índice Maplecroft´s Human Rights Risk. Los casos de persecución se han multiplicado por cuatro en el último mes. El abogado de Bibi, que defiende a muchos cristianos condenados por la ley islámica antiblasfemia, ha sido amenazado, una vez más, de muerte, tras ser tiroteada su casa. Dentro de pocas semanas, algunos de los católicos españoles beneméritos que más defienden su causa van a visitar Pakistán y buscar por todos los medios ayudarle. En su carta al papa Bibi nos agradece a todos los que nos interesamos por ella y le ayudamos a nuestra manera, confiada en que Dios todo Todopoderoso la saque de la prisión. Pero en esta ocasión, Dios somos todos.