Tus heridas en el frente por Dios y por España
fueron, una semana después, en el cielo de Dios
luces pascuales de gloria y beatitud.
Y ahora beso sereno tu retrato
en el marco que adornan las nuevas flores de geranio,
nacidas en mi balcón.
Tus heridas en el frente por Dios y por España
fueron, una semana después, en el cielo de Dios
luces pascuales de gloria y beatitud.
Y ahora beso sereno tu retrato
en el marco que adornan las nuevas flores de geranio,
nacidas en mi balcón.