El torito catalán carlo-independentista Puigdemont, a quien Pedro Sánchez quiso torear y engañarle al comienzo de su mandato, para hacerse con sus votos, haciendo temblar todo el entramado de la Constitución, está a punto, por medio de otra torera, Miriam Noguera, de darle la puntilla, al final de la segunda Legislatura.
Me temo que la situación en Ceuta no ponga fácil una nueva llamada a las urnas, aunque el fracaso de los dos decretos sobre la vivienda en el Congreso dé a nuestro caudillo nuevo motivo para su marca de polarización electoral: conmigo o con los buitres, lo que animaría sus mítines y le haría olvidar por el momento sus muchas corrupciones, mentiras y fracasos. Claro que no le sería tampoco fácil llevarse a Zapatero de telonero a ninguna plaza electoral antes de la segunda valoración de las joyas de Arabia o de Venezuela.
Por otra parte, el PSOE actual es uno de los partidos, que todavía no tiene un candidato oficial. En asuntos claves como Puigdemont, amnistía, Ceuta, Marruecos, inmigración, no sé si también vivienda, su actual secretario general está lejos de tener el asentimiento de toda la militancia. En cuanto a la relación de este PSOE sanchista con aquel partido socialista, donde él militó, baste recordar las palabras del otro día, dichas en Toledo, por el ex vicesecretario general, Alfonso Guerra, en un acto conmemorativo de la Constitución, presidido por Emiliano García Page:
-¡Este PSOE no votaría hoy esta Constitución!