La hermandad del fondo cósmico

 

                           El sociólogo Fernando Vidal  escribe, bajo este extraño título,  sobre cuando, el año 1964, un radiómetro permitió detectar la radiación del fondo cósmico:

Fue la primera luz que se expandió por el universo tras el «big-bang» y sigue formando parte de todos nosotros. Es el sonido más silencioso, la luz más profunda, la materia más liviana. Está en todas partes y nos une a todos en una sola luz engendradora.

Nos une a todos en una hermandad de la primera luz. Sin medida ni fondo ni espacio ni tiempo está el silencio en lo más abisal de nuestra materia, carne y razón. No podemos analizarlo, pero podemos vivirlo. Está en cada estrella, en cada piedra, en cada tigre de la selva, en cada uno de nuestros tiestos, en cada ser humano. Es el que da la forma última a nuestras palabras. No hay nada tan creativo y fecundo: es el fondo de nuestros pensamientos, de nuestros amores, de nuestros proyectos.

La temperatura de la esperanza absoluta..