Madre de Dios de Codés

 

                             Este mes de mayo, no he ido a Codés. al esplendor majestuoso de Codés, ahora, en Pentecostés. Y, como me temo que ya no voy a poder ir antes de que acabe el mes, pongo aquí aquella décima espinela que compuse hace ya muchos años y que la recito  delante de la Señora, siempre que la visito, y que ahora le envío desde lejos:

MADRE DE DIOS DE CODÉS,

DE SONRISA AMANECIENTE,

CON EL NIÑO BENDICIENTE

SOBRE EL REGAZO. A TUS PIES

PEREGRINOS HOY NOS VES,

CANSOS, TORPES, PECADORES,

MAS TAMBIÉN PROMETEDORES.

BENDICE NUESTROS EMPEÑOS,

NUESTRAS RAZONES Y SUEÑOS,

MADRE DE DIOS DE CODÉS.