«…aunque es chico… es grande en los ojos de Dios»

 

          «…Hable vuestra merced a este padre, suplícoselo, y favorézcale en este negocio, que aunque es chico entiendo es grande a los ojos de Dios. Cierto él nos ha de hacer acá harta falta, porque es cuerdo y propio para nuestro modo, y ansí creo le ha llamado nuestro Señor para esto. No hay fraile que no diga bien de él, poque ha sido su vida de gran penitencia. Aunque «ha» poco tiempo, más parece le tiene el Señor de su mano, que aunque hemos tenido aqui algunas ocasiones en negocios (y yo que soy la mesma ocasión, que me he enojado con él a ratos), jamás le hemos visto una imperfección. Animo lleva; mas como es solo ha menester lo que nuestro Señor le da… «para que» lo tome tan pechos. Él dirá a vuestra merced cómo acá nos va. (…) Tiene harta oración y buen entendimiento; llévelo el Señor adelante«.

             (Santa Teresa de Jesús, Epistolario, carta, núm. 13, desde Valladolid, fines de septiembre 1568, a D. Francisco de Salcedo, Ávila, sobre fray Juan de la Cruz)