¿Qué igualdad?

Así que, según vamos viendo, el nuevo ministerio de la Igualdad tiene como clave en esta legislatura el aborto por plazos, además del existente por indicaciones. Y así la joven señora ministra de la Igualdad quiere igualar los otros ministerios con el suyo, que no se sabe bien para qué existe: por ejemplo, en el caso del aborto, que es algo más que interrupción del embarazo, pareciera que fuera cosa más propia del ministerio de justicia o del de sanidad, ni siquiera de un hipotético ministerio de la mujer, porque el aborto no es cosa sólo de las mujeres (este es un achaque muy retrógrado y peor que medieval y tercermundista). Pero no, puestos a igualar, la nueva ministra quiere igualar las mujeres que abortan con las que no. Que no vaya por abortar ninguna mujer a la cárcel es el lema y señuelo demagógico. ¿Y por qué van a  seguir yendo  a la cárcel por robar, por repartir droga, por estar en un hotel de alterne,  pongo por caso, y sobre todo cuando lo necesitan? Quiere igualar la legalidad del aborto, según quede legislado en las Cortes, con el derecho humano y universal al aborto, que no existe (porque no  tiene calificación moral universal). Quiere igualar el aborto con un sofisticado (con frecuencia traumático) método de anticoncepción. Quiere igualar el progreso  del aborto a plazos con el verdadero progreso, mucho más exigente y rico, de la mujer. Quiere igualar la igualdad de tener las mismas oportunidades en el trabajo y en la vida con el tener todas las oportunidades de abortar, por lo menos antes de las 12 semanas, sin causa alguna. Quiere igualar la posibilidad de ser madre y ocupar un puesto digno en la sociedad con la posibilidad de no querer ser madre por uno u otro capricho poco digno. Quiere igualar el derecho de una mujer a casarse a los 16 años con el de abortar a la misma edad, sin permiso alguno familiar. Quiere igualar las facilidades de la mujer que quiere tener hijos para poder contar con un trabajo y con una guardería, con las facilidades  de poder abortar con facilidad. Y, si como dice la  señora ministra, quiere reducir el número de abortos -eso se ha dicho siempre y ya estamos en los 100.000 al año-, sobre todo de las adolescentes, ya nos contará los resultados, cuando no ha dedicado ni cinco minutos, ni ella ni ninguna otra mujer del Gobierno, a inculcar en la juventud públicamente las desgracias del aborto, que dice querer reducir. ¿Por qué, si desde los 16 años toda mujer, por serlo, tiene derecho a abortar, como puede tener derecho a casarse, a  vivr en una casa, a  tener un trabajo o a operarse de un grano en la cara? No se trata, pues, tanto de centrarnos en la ley, como en el entorno de la ley, en sus causas y consecuencias. PD. Cuando digo la ministra quiere, es claro que quiero decir: quiere el presidente del Gobierno.