Cataluña y Pedro Sánchez

 

          Viendo venir el fin de caos, cultivado día a día en Cataluña por los políticos independentistas catalanes, ayudados por otros catalanes o no catalanes, que lo son o no saben lo que son, en forma de choque de trenes o de barcos o de aviones, me pregunto en qué puede servirnos el nuevo secretario general  del PSOE, Pedro Sánchez  que, según nos dijo en el último debate televisivo, piensa que la Nación es un sentimiento de muchísima gente en Cataluña y en el País Vasco…

El viaje de Francisco a Egipto (y II)

 

    Ante el presidente de la Repúbllca, Al-Sisi -autor del golpe de Estado contra los Hermanos Musulmanes que ganaron las elecciones en 1212-, y casi mil personalidades que le acompañaban, Francisco elogió varios capítulos de la historia de Egipto y llegó al punto del momento político actual, observado especialmente por los comentaristas y periodistas internacionales: El desarrollo, la prosperidad y la paz son bienes irrenunciables que merecen cualquier sacrificio, dijo solemnemente el papa. Lo que pareció un encomio del nuevo dictador y su golpe, algunas de cuyas recientes declaraciones contra la violencia y el extremismo  aniquilador en nombre de Dios fueron asimismo citadas elogiosamente por el pontífice. Aunque poco después, éste afirmara que la historia no perdona a todos los que proclaman la justicia  y practican la injusticia, ni perdona a los que hablan de igualdad y rechazan a los diferentes. De todos modos, tras la experiencia del régimen de los Hermanos Musulmanes del depuesto Mohamed Al-Mursi, sus amenazas y atentados, para los cristianos egipcios, de toda confesiòn y rito, el militar golpista y actual presidente, Al-Sisi, es un adalid de la estabilidad, y mejor tener seguridad con un dictador complaciente que inseguridad permanente con un musulmán extremo, por muy  elegido que esté por las urnas. Es una ley histórica, válida para cristianos y no cristianos. En el barrio cristiano de El Cairo, dentro del palacio patriarcal, fue recibido Francisco con un caluroso abrazo  por el papa copto (ortodoxo) Tawadros II (Teodoro II), 118º Patriarca de Alejandría y Patriarca de África en la sede de San Marcos,  teólogo ilustrado y ecuménico, pero también beligerante admirador del actual presidente. El año 2013, visitó Roma  e invitó al papa Francisco, quien ahora reiteró El Cairo el “ecumenismo de la sangre” y exaltó el testimonio de tantos mártires de la fe ortodoxa copta en los últimos tiempos. Juntos firmaron después la Declaración conjunta de doce puntos, que incluye la mutua aceptación del bautismo de las dos Iglesias. El papa copto, durante el encuentro fraternal, anunció la iniciativa de crear el Consejo Nacional de las Iglesias Cristianas  para mayor beneficio de toda la sociedad egipcia, iniciativa muy bien recibida por el ecuménico papa católico. 

El viaje de Francisco a Egipto (I)

          El reciente viaje del papa Francisco a Egipto ha sido lo que suele llamarse un viaje histórico en lo que hace a las relacioens de la iglesia Católica con el Islam y con otras religiones cristianas. Invitado por el presidente de la República, por el imán de la universidad Al-Azhar de El Cairo, por el papa copto ortodoxo y por el patriarca copto católico, el momento clave de la visita fue la visita a la universidad, centro de estudio y formación de los imanes de numerosos países islámicos sunitas, a la vez que fuente de jurisprudencia y máxima autoridad magisterial del Islam. Nombrado rector por el presidente Mubarak en 2010, el actual imán Ahmed al-Tayeh, prestigioso intelectual y antiguo gran muftí de Egipto, recuperó las relaciones con la Santa Sede, que se remontaban a los años setenta y, tras un breve crisis por una falseada interpretación de unas palabras del papa Benedicto XVI en 2006, visitó hace dos años en el Vaticano al papa Francisco, que le recibió con la famosa frase: Nuestro encuentro es el mensaje. Este viaje de Francisco era la respuesta. La universidad cairota preparó el encuentro por todo lo alto. Para situarlo en un marco solemne, organizó una Conferencia Internacional de Paz, en la que participó el mismísimo patriarca ecuménico de Constantinopla. En el centro de conferencias de Al-Azhar, ante centenares de personas de la más alta categoría intelectual y social, el imán Al-Tayeh habló sobre el Islam como religión de paz, piedad y amor. Le contestó el papa católico, tras un saludo en árabe, con un discurso acerca de Egipto, tierra de civilización y tierra de alianzas En la segunda parte del mismo denunció Francisco tanto  la relegación de la religión a la esfera privada, sin reconocerla como parte constitutiva del ser humano y de la sociedad, como la confusión de la esfera religiosa y la política: Existe el riesgo  de que la religión sea absorbida por la gestión de los asuntos temporales y tentada por los halagos de los poderosos mundanos, que en realidad la instrmentalizan. Y, al llegar al punto de la violencia: Estamos obligados a  a denunciar las violaciones contra la dignidad humana y contra los derechos humanos, a llevar a la luz los intentos de justificar toda forma de odio en nombre de la religión y a condenarlos como falsificaciones idolátricas de Dios.  Palabras recibidas con fuertes aplausos. Pero es necesario para evitar ese horror prevenir los conflictos y edificar la paz, remover las situaciones de pobreza y explotación, donde los extremismos pueden fácilmente arraigar, asi como es precso bloquear el flujo de dinero y de armas.(…) Sólo haciendo transparentes las sucias maniobras que alimentan el cáncer de la guerra puede prevenirse sus causas reales. Tres síntesis admirables.

Pelota

 

   Navarra tenía hace unos años un frontón por cada 1.000 habitantes. De los 500 y pico censados, 200 son cubiertos. No sólo cada pueblo tiene su frontón, aunque hoy, en muchos casos, desiertos, sino también, muy frecuentemente, cada colegio, y hasta, a veces los cuarteles, hospitales, residencias, balnearios y empresas. Hay pueblos, como Goizueta, Valcarlos o Lodosa, con cuatro, cubiertos o al aire libre.

Los mayores son el Euskal-Jai (12.000 espectadores) en Huarte-Pamplona, y el Labrit (1.900) en la capital. Hay también en Navarra varios trinquetes y frontones para guante-laxoa, en Elizondo, Arraiotz, Irurita, Santesteban, Oitz y Donamaría.

La modalidad de pelota a mano sigue siendo la más popular, muy superada ya por el fútbol y otros nuchos deportes, y la que más éxito ha dado al juego tradicional de Navarra: los Atano, los Azcárate, los Retegui… hasta Juan Martínez de Irujo y Aimar Olaizola. Pero también el remonte, modificación del guante largo, invención del navarro Juanito Moya, nos dio a Jeús Ábrego, el emperador, la maravilla de Arróniz, y otros muchos excelentes remontistas.

El de la pelota vasca es un juego ferviente de amor-odio con el juguete de cuero, en el que se concentra el cuerpo y el espíritu. Es un rito íntimo y silencioso, en el que sólo la pelota debe sonar. Hay que estar vestido de blanco, como los antiguos catecúmenos, candidatos (blanqueados) para la fiesta final.

Qué espera amorosa para recibir y dominar la pelota en las manos. Qué furor para arrojarla lejos o extra-viarla.

Y así, hasta ganarla, hasta hacerla suya o rendirse a ella.

Cuando la democracia se vuelve loca

 

        El cardenal arzobispo de Lyon, Philippe Barbarin, uno de los prelados franceses más interesantes ,ha pasado unas horas en España. En una de las entrevistas ha hablado de Francia. de la inmigración, del peligro yihadista… Me han llamado la atención algunas de sus palabras sobre la democracia, un sistema bueno y sano, pero que, cuando se vuelve loca, puede convertirse en algo peligroso. Por ejemplo, cuando se eleva al absoluto la tansparencia, de la que tanto se habla y hoy tan de moda, y que puede convertirse en terrorismo voyerista. Hay que decir la verdad, claro; hay que contar esa verdad, pero sin quebrantar otros derechos. Pero ¿quién habla de derechos como no sean los propios? El cardenal francés es demasiado discreto, pero por ciertos ejemplos de la vida política francesa que aduce, intuyo que se refiere a todo ese mundo del constante y permanente afán de información (o de novedades, de chismes, de morbo), que nos abruma, que nos envuelve, que no nos deja un segunddo quietos; que quiere y puede saberlo todo, desvelarlo todo, filtrarlo y publicarlo todo; que quiere y puede sospechar, amenazar,  descalificar, insultar, injuriar, calumniar… sin respeto alguno por eso que se llama todavía honor, fama, honra, intimidad (y no digamos: verdad) ¿De qué sirven tantas veces las leyes que dicen proteger todo esto, si fuera de algunos casos de personas poderosas o famosas, que tienen medios para buenos abogados y mucho tiempo para resistir un proceso, todo queda subordinado a la llamada libertad de expresión? Es esta una de las patrañas más exitosas, que la dictadura de la moda  y, con ella, una cierta interpretación de la ley protegen, en beneficio  de cualquier desvergonzado o rencoroso , o de cualquier artero cultivador de la post-verdad ¿Qué tiene que ver eso con la democracia liberal? Y una democracia, que se vuelve loca, ¿para qué nos sirve?

 

Unas “primarias” penosas

 

         Envío al periódico un artículo sobre los Tres candidatos del PSOE , donde gloso brevemente “las primarias”, la “izquierda”, la obsesión con Rajoy y el PP, la descalificación global del enemigo y la “nación”. Aqui, me quedo con “las primarias” (elecciones), que nacen, como es natural, en un País (USA), donde los partidos casi no existen durante los cuatro años de legislatura, y donde se adaptan bien al sistema presidencialista y al bipartidismo existente, porque ellas mismas tienen ese carácter: legitiman al elegido, lo refuerzan y lo consagran para contender con otro rival como él. En España y en casi toda Europa, con sistemas parlamentarios y acostumbrados a la democracia indirecta y representativa, la moda de “las primarias” no dejan de darnos un susto tras otro. Porque, además del abultado gasto de tiempo, esfuerzo y dinero, suelen ir mucho más lejos de lo que se pretende: enfrentan a los candidatos, desgarran a los partidos, y más que elegidos convierten a los ganadores en caudillos victoriosos, con todos los poderes en su manos. Eso le convenía, naturalmente, a Rivera, que acababa de ver la luz de la política o a Pablo Manuel Iglesias Turrión, por parecidos motivos, y por deshacerse directamente de Errejón. Pero “las primarias”, incluso en el país europeo más presidencialista, que es Francia, han arruinado al Partido Socialista y han descoyuntado, por ahora, al PSOE en España. Los dos candidatos con más posibilidades  en el debate del día 15 parecían candidatos de dos partidos diferentes, y dieron al público la impresión-convicción de enfrentamiento, malquerencia, resentimiento, rencor y hasta odio. ¡Una pan como unas tortas!.

Ovillejo sobre el fanatismo

 

                          ¿Cuál es su virtud mayor?

                          ¡Rencor!

                          ¿Y su cotidianao apaño?

                          ¡Engaño!

                          ¿Y el fin de su loca andanza?

                          ¡Venganza!

    

             De ese modo se me alcanza

             que no hay peligro mayor

             que este triple error-horror:

             rencor, engaño y venganza.

 

Por San Vicente de la Sonsierra (y III)

 

         Atravesamos la villa descendente y baja, buscando la ermita románica de San Martín, pero no la encontramos. Así que seguimos camino de Peciña, pequeño nido humano puesto en la ladera de la Sierra, que vimos desde la terraza de la torre mayor del castilo de San Vicente. Pero antes de llegar al lugar, un indicador morado nos dirige hacia la iglesia de Santa María de la Piscina, a un tiro de piedra de la carretera, junto a un promontorio rocoso, que pudo ser una fortaleza primitiva. Cuenta la tradición que el Infante Ramiro Sánchez, nieto del rey Don García de Nájera y yerno del Cid, intervinio en la Primera Cruzada y entró en Jerusalén por la puerta de la Piscina de Bethesda o Probática (del ganado o de los rebaños), de la que nos habla el evangelio de San Juan, y que pintó Tintoretto. Uno de los capiteles interiores representa una cuerda de soldados cautivos, recuerdo sin duda de aquella empresa bélica Fue voluntad del Infante construir la iglesia con el nombre que hoy conserva, donde se guardaba un trozo de la cruz de Cristo, una de las reliquias más preciadas en toda la cristiandad. Un poblado ya existía en este lugar, como luego veremos, al menos desde el siglo X, Contigua al templo construyó una Casa para la Divisa Real de la Piscina, Orden de carácter militar que acogiera a sus descendientes, sustituida después por la Cofradía Divisa, actualmente renovada. La Casa estuvo en funcionamiento hasta mediados del del siglo XIX.  De ahí el título de San Vicente, inscrito en la fachada de la Casa Consistorial: Villa Divisera, título que ostentan los lugares y villas, fundados o poblados por el hijo segundo del Infante Ramiro, el Infante Sancho Ramírez de Navarra: villa de San Vicente, con sus aldeas Peciña y Rivas de Teseo; villa de  Ábalos; villa de Peñacerrada y su aldea de Montoria. Consagrada la iglesia en 1137, se edificó en tres fases entre los siglos XII y XIII. Primero, la nave principal y la cabecera semicircular, con un vano en el centro, y después la cámara septentrional, más reducida, con una puerta grande al norte y dos pequeñas laterales, que unía la iglesia con la Casa para la Divisa, además  de la breve torre del hastial occidental. La fachada se articula  mediante cuatro contrafuertes. Uno de los dos canecillos figurados que se conserva es una bailarina descabezada: alguien no le perdonó su género audaz. Encima de la elegante portada de tres arquivoltas, un blasón cuadrado de piedra, original del siglo XVI, reconstruido en 1975, muestra el emblema de la Divisa, rodeado por  cadenas, con león rampante y flores de lis en el centro, y más flores de lis, veneras, aspas, y cruces de Malta en varios de sus cuarteles laterales. Cerca de la cabecera de la iglesia se encontraron en las excavaciones de los añós setenta 53 tumbas antropomorfas de piedra, todas del siglo X, de todos los tamaños. El pequeño núclero de población, llamado Peciña (de Piscina), se despobló en el sigo XIV y, un siglo después, al reconstruirse, sus habitantes fueron a vivir a medio kilómetro de aquí, a la aldea que hoy ha heredado el nombre, y donde la mayoría de los 23 vecinos -nos dicen ellos mismos- vienen sólo a pasar los fines de semana. Al comienzo de una frondosa alameda que acompaña a un humilde regacho, se abre un camino que nos lleva después de un buen rato, por culpa del indicador que mira al lado contrario, al popular dolmen de la Cascaja, encima de un ribazo, casi en el margen de lo que hasta hace poco fue una viña; dolmen modesto de cámara, donde el siglo pasado se encontraron huesos de animales, cerámica y una flecha. Desde aqui, la iglesia de Santa María de la Piscina, declarada de Interés Cultural en 1931, majestuosamene aislada, armoniosa, románicamente airosa, tiene ese color de intemperie, que sólo dan los soles, los vientos, las lluvias y las nieves de muchos siglos Todas las viñas aledañas, que son muchas, ofrecen a lo largo del año sus flores y sus frutos, una vez desaparecida la Casa de la Divisa,  a la Señora secular de Peciña. A porfía.

Por San Vicente de la Sonsierra (II)

 

        Tras yantar y descansar en el soto aledaño, vamos con el coche, burla burlando la pendiente  frontal, hasta la base del castillo, y recorremos a pie  lento todo el conjunto de la fortaleza, que en los últimos años de restauración ha cambiado notablemente. Estamos en un cerro alto, habitado ya por los hombres de la Primera Edad del Hierro, y después por los romanos, que dejaron su huella en una cisterna abierta en la cima. Recuerdo bien cuando llegué aquí por vez primera, un viernes santo, a ver la procesión de los famosos “picaós”; tuve que volver el año siguiente, porque salen el jueves anterior. Subo por la calle donde los ví, estremecido. Me evocaban los antiguos flagelantes de mis libros de texto y de mis lecturas, y tuve que hacer un juicio muy reflexivo para comprender el fenómeno entre el respeto y la libertad crítica. ¡Qué bien han trabajado los alumnos de la escuerla de cantería de Santo Domingo de la Calzada! Buena parte de la muralla primitiva más alta, con sus saeteras, ha salido a la luz, se han sostenido los paños, tratado las piedras, limpiado los accesos, tras desmontar toneladas de tierra y restos de construcciones medievales y más recientes. Subimos hasta la torre del reloj y la torre mayor, en cuyo interior se ha montado una escalera metálica  helicoidal para poder ascender hasta la cota más alta y poder contemplar, en medio de la rosa de los vientos, todo el horizonte, cercado por la Sierra de Cantabria, los abruptos montes Obarenses y la extensa y azul Sierra de Cameros, donde despunta pálido el San Lorenzo, todavía con nieve. Por el sur, una inmensa terraza aluvial de viiñedos, surcados de liños verdoyos sobre tierras ocres-rojas, y los blancos o coloreados palacios-castillos de las bodegas riojanas: sólo San Vicente cuenta con 27 de ellas. Ahí  cerca, el modesto castillo de Davalillo, en término de San Asensio, ahora de popiedad particular, declarada “de interés regional”, otro castillo alertado y montaraz en las viejas lindes del Reino de Navarra. Y, justo debajo, el Ebro cortado sin piedad por el puente por el que acabamos de pasar. En su día apresaron al río  para hacerle llegar hasta el próximo molino, y agrandaron así el río y la vegetación ribereña.  En lo que fue plaza de Armas del castillo se levantó la imponente iglesia de Santa María, en estilo tardío gótico, cerrada en este momento. Próxima a ella queda la diminuta, más que probable, iglesia parroquial primigenia de San Vicente, dentro del recinto fortaleza: de cuidada sillería, bóveda de medio cañón, canecillos anacelados, portada de arco apuntado y un contrafuerte meridiconal. Es la iglesia de San Juan de la Cerca  o San Juan de Arriba, una joya románica. Una placa de piedra muy posterior sobre la puerta nos avisa que es la sede de los “picáos”: “Cofradía de la Vera Cruz de cofrades penitentes”. Bajamos por un sendero de piedra menuda que atraviesa un jardincillo,  encima de  la “Puerta de Navarra”, y damos otra vuelta por el casco viejo y alto, rico en casonas de grandes sillares, con bellos escudos en las fachadas o en los chaaflanes, y en pintorescas bodegas incrustadas en la tierra o en la roca del promontoio, como es habitual en la zona. La antigua y pequeña iglesia románica de San Blas, con la nos enconramos, fue muy transformada posteriormente y sirve ahora de iglesia parroquial para esta parte del pueblo.

Por San Vicente de la Sonsierra (I)

 

         No hay en Navarra ni en La Rioja nada parecido a San Vicente de la Sonsierra (bajo la bravía Sierra de Cantabria), que lleva en un cuartel de su escudo las cadenas de Navarra. Desde allí recorremos varios siglos, algunos de ellos dentro de nuestra propia historia. Es el caso que en su territorio existieron numerosos poblamientos: San Juan, San Pablo, San Pelayo, San Román, Artajona, Santiago Mutiluri (Pueblo de Santiago el joven), Ábalos… La primera referencia escrita data del siglo IX y en ella se cita a los reyes  de Pamplona. Nuestro  verdadero primer rey, Sancho Garcés I, donó San Vicente y sus propiedades al monasterio de Leyre en 1014, al que perteneció hasta el siglo XIV. Construyó el puente fortificado sobre el Ebro, que resistió hasta la fragorosa ríada de 1775, y que aún conserva buena parte de su estructura primitiva. Sancho VI  de Navarra concedió al lugar el fuero de Laguardia en 1172, como se recuerda en la portada principal de la Casa Consistorial, y su hijo Sancho VII comenzó a construir el castillo y sus murallas en 1194. Fue un decisivo bastión fronterizo frente a la poderosa Castilla, que lo ocupó varias veces y otras tantas tuvo  que desocuparlo, hasta que en 1437 se firmó  por última vez la paz entre los dos Reinos, quedando definitivamente la villa en manos castellanas. Nos acercamos a la vieja población navarra, que cuenta hoy con un millar y pico de habitantes, desde la villa ancestralmente enemiga  de Briones, el pueblo de las célebres Bodegas Vivanco. Pasear por el “puente medieval” de diez ojos sobre el Ebro, ancho y solemne, entre espesas frondas de árboles ribereños, musicados de pájaros; surcado, aguas arriba, por un grupo de coloridos piragüistas y, aguas abajo, por tres lentos y gregarios ansarones, mientras contemplamos la escarpada  muralla, natural y artesanal del viejo poblado, tras la que se levanta la iglesia gótica de Santa María y la torre mayor del castillo cimero…, no es cosa de todos los días. Para los guerreros castellanos que veían, miraban y temían  desde aqui este objetivo militar, muy distinto de la Jerusalén celeste, tenía que parecerles inaccesible e imposible de conquistar.