Yo no sé por qué los editorialistas y comentaristas que, durante las últimas fechas, un día sí y el otro también, están elogiando lo llevado a cabo por la red Wikileaks y ese presunto delincuente violador, ahora detenido y reclamado por la Justicia sueca, exaltando el sagrado derecho a la información, y denostando el secretismo de los Estados, no hacen un serio llamamiento al Gobierno español de José Luis Rodríguez Zapatero para que haga públicos todos los mensajes discretos y secretos de nuestros diplomáticos y de nuestros políticos gubernamentales, durante estos últimos seis años y medio, que no tengan que ver, claro, con nuestra seguridad nacional. Sería en verdad un noble ejercicio democrático, informativo y altamente progresista. Podríamos servir de modelo, por una vez, a todo el mundo.
