Una visión del mundo

Desde el 15 de septiembre, día en que volví a abrir el cuaderno de bitácora, he llenado intencionadamente sus páginas con los últimos pensamientos, aforismos, juegos líricos y lúdicos del último de mis cuadernos (el vigésimo), que voy publicando bajo el título De andar y pensar. Quiero mantener ese tono en todos mis apuntes de bitácora, que quiero sean cada vez más breves, porque la brevedad en este mundo veloz de la imagen es no sólo una cortesía al lector, sino una nota constitutiva del acierto. Quiero huír de la tentación del comentarista de oficio, que de todo tiene que entender y todo tiene que explicar, y también de la urgente tentación, muy de nuestros días, de hacer de la política el centro de atención. Nada de eso. Entiendo la cultura como la visión de la vida y del mundo (personas, acontecimientos, cosas), así como el cultivo de la misma, y en ella incluyo todo, todo dentro de ese ámbito y en relación sustantiva con él.