Contemplo en el Bellas Artes de Bilbao, la colección de pintura cubista, propiedad de Telefónica. Producto largo y lento de una sociedad industrial y técnica avanzada, además de inspirada en el arte primitivo europeo -también ibérico-, africano y oriental-, los pintores cubistas, siguiendo y ahondando el ejemplo de Cézanne, miraron la realidad de otra manera, la geometrizaron, la desgarraron y recompusieron, dieron mucha mayor importncia al color y quisieron traducir mejor a sus cuadros la realidad del primer tercio del siglo XX. Muy distintos entre ellos, Picasso o Gris, Gleizes o Metzinger, coninuaron líneas ascendentes diversas, hasta liegar al construccionismo, al creacionsmo, al futurismo, a la abstracción. Bien se vio, y bien pronto, que el cubismo como escuela pictórica, escultórica o arquitectural, era escuela de transición y no demasiado consistente como para resistir demasiado tiempo. Abrió, a su manera, la vía a abstracción, y en la abstracción encontró lo que no había podido encontrar en el laborioso período anterior.