Un notición, en el sentido de muy buena notricia, son las últimas cifras que nos la DGT sobre el descenso de los accidentes mortales de tráfico, aunque todavía sean demasiados. Una de esas noticias es que durante el año pasado, pasaron 29 días sin accidente alguno, toda una marca. Y sobre todo, que desde 1960, cuando había en España poco más de un millón de coches, por cada 10.000 de ellos había 9 muertos en accidentes de tráfico, mientras que en 2012, con 31 milllones de automóviles, sólo un 0´004: un descenso de un 96%. Como todo el mundo sabe, los progresos de la ciencia y de la técnica con mejores carreteras y mejores coches; la mejor preparación de los conductores; el mayor celo y vigilancia de la Administración, con normas mucho más severas (alcoholimetro, rádares, carné por punrtos…), e incluso el mayor aprecio a la vida propia y a la del prójimo, nos ha traído este regalo que, antes que estadístico, es un regalo navideño a toda España, que está dejando de ser trágica también en este aspecto. Este descenso de la autoviolencia (munca mejor dicho) y de la violencia en las carreteras y carretiles, es un avance inmenso de la educación, del esfuerzo, de la ciencia y la técnica, de la sociedad y del Estado. Un avance civilizador.