PISA en manos de «aldeanos»

España aparece esta vez dentro del informe PISA (nivel de la enseñanza secundaria en 65 países) retrasada ligeramente respecto del promedio en los tres indicadores, aunque con una ligera mejora, comparando todo con el informe de 2006. Seguimos descuidando la promoción de la excelencia y el tratamiento específico de los mejores estudiantes, y es muy bajo el nivel de exigencia por parte de las familias, lo mismo que el respeto a los educadores.  Consecuencias de un sistema burocratizado (en toda Europa, en general) y anclado en el siglo XIX-XX, frente al impulso de innovación en los países emergentes asiáticos. Como puntos muy positivos, destaca en España la difusión de la educación a todas las capas sociales y la corrección de las diferencias socio-económicas de los alumnos. Por otra parte, la manipulación de estos resultados hecha por las Comunidades Autónomas españolas y por los medios informativos de las mismas es ridícula: cada una de ellas se las ingenia para aparecer superior a las otras, ocultando, cuando es posible, los datos reales. Apenas ninguna de ellas reconoce la primera posición de Castilla León y la segunda de Madrid, mientras casi todas se afanan por subrayar su distancia de la media nacional. Y llegamos aqui al meollo del asunto, en lo que a informción se refiere. Un estudio hecho con criterios nacionales (estatales, dirá alguno) no puede des-pedazarse por criterios meramente autonómicos. Eso solia hacer el presidente Ibarretxe con todas las estadísticas europeas, soñando siempre con Euskadi como Estado. Con esa regla de autosatisfación, podríamos jugar con las ciudades en una estadística autonómica, o en una estadística hecha entre ciudades, podríamos jugar con resultados de calles y plazas o con algunas familias dentro de ellas. Y así, una familia de niños prodigios o no  tan prodigios de mi pueblo podría ser superior, en los tres indicadores (ciencias, matemáticas y comprensión de lectura) a los resultados alcanzados en los países punteros: Corea del Sur, Singapur, Shanhgai (China) o Finlandia! Nuevas  trampas que sólo sirven para medir la aldeanería y la  grotesca autosuficiencia de la que nos pavoneamos.