Las SICAV y la fuga de capitales

En medio de la larga serie de desdichas nacionales, bien pocos han sido capaces de señalar y subrayar un positivo cambio normativo en el impuesto de sociedades, modificando la ley del IRPF; cambio reclamado hace tiempo por muchos, y que teóricamente debiera poner fin a la trampa de personajes ricos y relevantes para evitar pagar impuestos: los Polanco, los Ortega, los Del Pino y otros más. Se trata de una medida que afecta ya, retroactivamente, desde el pasado 24 de septiembre a las sociedades SICAV, de las que hablé en una ocasión anterior, sujetas a  un privilegiado tipo del 1% de impuestos (frente al 30% común), y de las que las grandes fortunas retiraban su dinero, junto a  los beneficios, sin apenas tributar como rendimiento de capital mobiliario (frente al 19 ó 21% de las demás sociedades que superan los 6.000 euros). Si la aplicación no hubiera sido inmediata, la fuga de capitales de las SICAV hubiera sido grande. Pero es de temer que con la excusa de la inseguridad jurídica o de la modificación retroactiva, o sin ninguna excusa, la fuga progresiva de capitales no dejará de darse. Pero, al menos, aunque tan tarde, la medida se ha tomado por fin. Ojalá que como prólogo a otras del género.