Los trabajos de Ignacio Varela, El hombre que sabía demasiado, y de José Antonio Zarzalejos, La secta y Santos Cerdán, publicados estos días en El Confidencial, merecerían ser premiados en un concurso de artículos periodísticos sobre el gobierno / desgobierno de Pedro Sánchez, y hasta como modelos de síntesis del mismo.
Basten unos párrafos del segundo para confirmar mi opinión, que no dejo de lamentar, por ser sobre hechos tan tristes como decepcionantes:
Tras calificar a Sánchez de déspota autocrtrático, y de serio peligro para la democracia, así como de mediocres a sus más fieles servidores, prosigue:
-Santos Cerdán es la figura que representa el mínimo común denominador de ese batallón de gastadores de Sánchez. Haya o no recibido dinero del «nexo corruptor», lo hayan hecho o no otros cargos, incluso ministros, situar a un tipo como el navarro al frente de la plataforma es toda una declaración de propósitos. Irá Waterloo a fotografiarse con el fugado bajo una imagen triunfante de su delito, sin rechistar. Fichará a un aizkolari y luego portero de discoteca como «longa manus» de un ministro corrupto, que, a su vez, desempeñó antes su función, y lo hará sin rechistar. (…) disciplinará a los díscolos con el ostracismo, y lo hará sin rechistar. Y será el servicial con los ajenos e implacable con los propios. También sin rechistar.
Y este hombre, la expresión del servilismo zote, es el político navarro, que encabeza la lista de Navarra al Congreso de los Diputados, y, peor, el responsable primero de la deriva del PSN-PSOE desde hace algunos años…
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Nos morimos por vivir.
Viviendo nos desvivimos
y acabamos por morir.