«La máquina del fango»

 

                                    Por muy director de ABC y de La Voz de Galicia que haya sido, el director del diario digital El Debate, Bieito Rubido, nunca debió decir en la tertulia política que el fin del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, va a ser más trágico, o que ha comprado los boletos para terminar su carrera política de la forma más trágica posible, porque la forma  más común de entender tales expresiones es  una muerte violenta.

Pero ni siquiera esa desafortunada y reprobable expresión justifica el que todo un ministro, el ministro valentón y fachendón de Obras Públicas, Oscar Puente, patrón de todos los que acusan de la derecha y la ultraderecha de ser máquinas de fango y de ser maestros del odio y la mentira, aproveche su ministerio para calificar al periodista de carcundia, fascismo puro y duro, matón de la derecha de toda la vida, no periodista y gente que apesta la tierra. Como se ve, ¡florecillas franciscanas de amor y de paz…! Lo cierto es que me cuesta recordar algún ministro en la historia de España tan procaz y execrador.

Al día siguiente, la concejal de MAS MADRID, aquella demócrata ejemplar que asaltó una de las capillas de la universidad de Madrid, al grito de ¡Arderéis como en el 36!, era expulsada de la sesión del ayuntamiento de Madrid por llamar nazis a los concejales de VOX. ¡Otro ejemplo de  moderación y de democracia! Difícilmente encontraremos entre los socios de Sánchez, incluido el mismo PSOE. un político que no llame fascistas a todos sus adversarios políticos, y de ahí para arriba. Los que tenemos una cierta experiencia política sabemos bien cómo nos han tratado, qué cosas no han dicho de nosotros los actuales socios preferentes de Sánchez en el actual Congreso y en el actual Gobierno durante tantos años.

Y ahora vienen, cubiertos de pieles de cordero, a predicar la verdadera democracia, haciendo gala de respeto y moderación, cruzados laicos contra el odio y la mentira. ¡A otros perros con esos huesos!