Recorrió rápido, aunque cojeaba,
el breve tramo entre la muerte y la vida.
Pero, como dijo solo llamarse Francisco,
apenas si, al principio,
fue advertida en la corte celeste la llegada
de todo un papa de la cristiandad.
Fue, por sus obras conocidas,
uno de los papas más parecidos
a Jesús de Nazaret.
Tristes saduceos, de todo signo,
han vuelto a hacer la mueca atea.
Y le han llamado de nuevo comunista,
peronista, populista,
y hasta papa conspirador,
en los tristes despachos y torres de marfil
de su mundo insensato.
Francisco de Asís fue el tercero en recibirle
en el cielo de Dios.