Escuela de Frankfurt

Impresiona mucho contemplar hoy los resultados a que fueron llegando los principales mentores, filósofos y sociólogos, de la llamada Escuela de Frankfurt tras su crítica de la Ilustración, de la razón ilustrada y, parcialmente, del marxismo, que muchos de ellos tomaron en un comienzo como método y doctrina. Sus muchos y var¡ados trabajos en Alemania y en Estads Unidos de América tenían, entre otros, el fin de criticar la razón tradicional objetiva (Vernunft), axiomática o experimental. Pero terminarn criticando asimismo la razón subjetiva, positiva, instrumental, formalizada (Verstand), tachada por ellos de controladora y dominadora, negadora de la naturaleza social y justificadora del status quo, falsamente liberadora e incapaz de dar cuenta de la función de la ciencia y de la técnica en el dominio de la naturaleza así como del aumento de las fuerzas represivas, siempre al servicio de las sucesivas ortodoxias.  Al final de su vida, su figura principal, Horkheimer, llegó a postular, con acentos teológicos, lo totalmente otro en relación con la historia humana. El heredero de la Escuela, J. Habermas, ha intentado recuperar la esencia de la teoria crítica de la tradición frankfurtiana frente a simplificaciones y abstracciones y ha  propuesto toda una larga y fecunda teoría de la  acción comunicativa, justificariva y explicativa, por mediio del lenguaje, en un exigente proceso de racionalización social.