Domingo y Salamanca.
Catedral nueva.
El incienso y el gótico
todo lo llenan.
Bajo la cúpula
una voz evangélica
atruena la alegría
celeste de la Pascua
que espanta a la tristeza.
Gentes de todo el mundo
persiguen la belleza
por calles y por plazas,
siempre nuevas.
Portadas y fachadas
platerescas
de plata trabajaron
las fibras de la piedra.
De piedra es Salamanca,
dorada es su excelencia.
Como la piedra, firme.
Como la piedra, eterna.
Nos enseña fray Luis.
Don Miguel se nos acerca.
Y el maestro Salinas
con su música el aire
y el alma nos serena.
Domingo y Salamanca.
Domingo y primavera.