En la incineración del cadáver de uno de mis primos más queridos, he recordado a los muertos en la tragedia de Urda y también a ellos he dedicado un breve poema recitado allí mismo, que comienza así:
Si Jesús resucitó,
nosotros resucitaremos
con mejores cuerpos y almas
de los que tenemos.
Sabios y santos lo creyeron y lo creen
también nosotros lo creemos.
( … )