Homenaje a las víctimas de ETA

 

  He asistido, como siempre que he podido, al homenaje a las víctimas de ETA, alrededor de la escultura a ellas dedicada en Pamplona, y en torno a las tres banderas oficiales. He oído con placer, al violín, los himnos de Navarra y España. He escuchado también el texto oficial de las organizaciones convocantes, que leí antes en la prensa, con ciertas variantes. Y con el mismo estupor. Quien oyera por vez primera un texto sobre las víctimas de ETA no se habría enterado de qué era ETA, por qué mató y por qué murieron los que ETA mató. Todo indignantemente correcto. Al compás de los textos canónicos redactados en los tiempos de Zapatero, y en Euzkadi en todos los tiempos. Con citar a H. Arendt ya se cumple el cupo progresista, y con la retahíla de lugares comunes parece que se cumple con las víctimas, pero la verdad sigue vergonzosamente oculta.

La prisión revisable

 

          Si la prisión tiene como segundo fin social la rehabilitación del preso, parece obvio  que se revise esa rehabilitación. Lo que es verdaderamente absurdo es premiar de alguna manera la no rehabilitación.

A una mala, portovoz y portavoz

 

         Ayer mismo, lo dije en público, y no sé si me entendieron. En el sintagma portavoz, el segundo lexema, voz, es el complemento directo del primero, el verbo porta, en función de sustantivo. Por lo que, llevando el género hasta el delirio, como en este caso, tendríamos que decir el portovoz y la portavoz, y no cargar el tributo del género sobre el complemento verbal. Digo delirio, porque  hay que ser muy delirante (feminista o cualquier otra cosa), o tener muchas ganas de llamar la atención sea como sea, para pensar que tales dislates ayudan al prestigio de las mujeres en general, cuando dice tan poco a favor de la cultura y del sentido común de unas mujeres concretas que creen representar a todas. Si, como en este caso, se trata de dos mujeres número dos en sus respectivos partidos, quiere decir a qué bajura hemos descendido desde el ya poco alto nivel político-cultural en el que estábamos.

De esta manera soy quien soy

 

         Acabo de venir de la presentación del nº 141 de nuestra revista de poesía Río Arga, después de tres años de ausencia, y me ha tocado leer unos párrafos de una breve semblanza que escribí de nuestro amigo y cofundador Jesús Górriz Lerga, y dos poemas suyos, uno de los cuales, que lleva ese título, dejo aqui como recuerdo y homenaje:

 

Me he pasado la vida desertando
del oro, de la sed, del incienso,
de la hez, de la ruleta, del inmenso
circo de vanidades, desechando

cada nueva oleada de minucias
como aleaban, tercas a porfía,
tratando de ganar, día tras día,
mi sed para su afán de garras sucias.

He procurado andar con entereza
el camino trazado de antemano,
seguir la senda del calor humano
poniendo así por guía a la nobleza.

Me he pasado la vida en mi postura,
(altiva para agunos), de no darme
la gana de medrar o de no alzarme
más que al nivel real de mi estatura.

(De la sección “Baladas, Canciones, Etcétera” de su Obra Poética, Pamplona, Gobierno de Navarra, 2002)

 

 

Cargos internacionales españoles

 

         La tesis tradicional democrática española era apoyar a todos los españoles constituionalistas que tuvieran alguna probabilidad de conseguir algún cargo institucional, dentro o fuera de la Unión Europea, José María Areilza, Marcelino Oreja o Abel Matutes fueron los primeros. Después, vinieron Enrique Barón, José María Gil Robles, Josep Borrell y otros más de menor relieve. Y ahora nos viene Pedro Sánchez a boicotear la posible, no sé si probable, vicepresidencia del Banco Central Europeo (BEC) de un ministro español del PP, Luis de Guindos, donde no había sacado la cabeza hasta ahora ningún compatriota. Y propone para el puesto una mujer técnica, sin precisar más. Puede parecer un chantaje seudoprogresista, pero no llega a eso, por falta de capacidad. ¿A quien puede seducir el secretario general del PSOE en toda Europa? Aqui el patriotismo compartido, que fue entre nosotros una norma no escrita, y sigue siendo en Europa una costumbre elemental, es suplantado por la desfachatez de una ocurrencia de querer imponer un nombramiento muy importante, y no de segunda categoría, sin ganar las tres últimas elecciones, y aun sin cumplir la noble tarea de representar (que no dirigir) la leal oposición constitucional.

El sentido del dolor y de la muerte

 

        Leo en un periódico digital amigo, probablemene escrito por una mano amiga, que los transhumanistas, que rigen hoy el mundo a través de sus medios financieros, económicos, políticos, militares y culturales, odian a la Iglesia, a las Iglesias, porque tienen y dan el sentido del dolor y de la muerte, términos ambos que los transhumanistas aborrecen y no quieren ni pronunciarlos. Hombre, quien dice Iglesias tal vez tendría que decir Confesiones religiosas en general. Y, en cuanto al dolor y la muerte, habría que demorarse un tanto en el sentido del dolor. Siglos de ignorancia, poco discernimiento del sentido de las Escrituras, teologías y ascetismos propios de tiempos pasados y, por tanto, caducos cuando el dolor y la enfermedad eran considerados como castigos de Dios o de los dioses, o, al revés, tenidos como estados de perfección, llevaron a un buen número de fieles  a cierto dolorismo o culto al dolor,  y a cierta resignación, que ha sido característica de algunas tradiciones y mentalidades religiosas, que hoy no podemos admitir, y que hacemos bien, con todos los respetos en ocasiones, en desterrar. Aquello de que el Padre envió al Hijo a la cruz, o lo castigó por llevar las culpas de todos, en un sentido sacrificial propio de ciertos textos del Antiguo Testamento y de otros  cultos arcaicos, visto como modelo o ejemplar de imitación, ha hecho mucho daño a la fe y a la piedad religiosa, y ninguna teología y ascética actual puede  darlo por bueno. El sentido del dolor, que puede ser altísimo y hasta heroico, debe ser, pues, desde el punto de vista religioso, finamente examinado, revisado y contrastado con la exegética y teología más realistas. En cuanto al sentido de la muerte, la veo, tal como enseña la Iglesia, como paso a la otra vida por medio de la resurreción llevada a cabo por Dios, a imitación de la de Jesús. En lo que se refiere al dolor, al sufrimiento, a las maneras de morir, tendría que repetir lo ya dicho sobre el dolor.

Una Generalidad carlista

 

         El 26 de julio de 1874, Carlos María de Borbón y Austria-Este (Carlos VII de España)  firmaba en Estella el decreto de restitución de la Generaldad de Cataluña. No les gustó la iniciativa a todos los carlistas españoles, especialmente a los del centro y del sur, pero sí a los de los antiguos reinos de la Corona de Aragón y a los vasco-navarros. La llamada entonces Diputación de Guerra iba a tener dos presidentes militares: los generales catalanes Tristany y Savalls. La sede fue establecida inicialmente en Sant Joan de les Abadesses, en un lugar estratégico de la mitad norte del Principado. Después, conforme se reducía el dominio carlista iba reduciéndose, se reubicó en Vidrá (Osona) y finalmente en la pirenaica La Seu d´Urgell. hasta la derrota final, con la conquista de la ciudad, en agosto de 1875 .El decreto habla del pacto de federación entre los territorios hispánicos; del rey como Conde de Barcelona, sólo tras haber jurado las  Constituciones del País; del respeto a las cartas municipales seculares; de los administradores de justicia, naturales del lugar, que conozcan la lengua catalana; de un sistema judicial propio, sólo subordinado al rey; del servicio postal; de una serie de redes: viaria, hospitalaria y pentenciaria…, y hasta del ejército real de Cataluña, comandado por el presidente de la Generalidad y por el rey de las Españas en útima instancia. Lo que no hicieron ni el progresista catalán general Prim, ni el civilizado Amadeo I, ni siquiera la caótica Primera República Federal, tal vez por falta de tiempo, lo hizo el rey carlista. Breve experimento, que no volvería a ensayarse, esta vez con mayor fortuna, hasta abril de 1931, por iniciativa del ministro socialista Fernando de los Ríos, quien, junto con los ministros catalanes Nicolau d´Olwer y Marcelino Domingo, supieron convencer al presidente Maciá, el  ex coronel Maciá, que, por su cuenta y riesgo, habia proclamado ya el Estat Català, como si estuviera en la República cantonal de 1873, y no en la República integral de 1931.

Últimos aforismos

 

-Si nos comparásemos con lo que fuimos ayer o anteayer nosotros mismos más que con lo que hoy  son  otros o dejan de ser, nuestro progreso sería mucho  mayor.

 

-No  sólo los pajaritos. También  los pajarracos  van frecuentemente con sus pajaritas.

 

-Todo patriotismo genuino, como toda vivencia humana genuina, necesita todas las potencias del ser humano, no sólo el sentimiento o la sola razón teórica. Se es patriota, como se es artista, amigo o devoto, de un modo humanamente total.

 

Una España espiritual

 

       Hablaba José María Gil Robles, presidente de la CEDA, partido triunfante en las recientes elecciones legislativas en toda España (19 noviembre-5 diciembre de 1933). Hablaba en el frontón Euskal Jai de Pamplona, cerrando el mitin organizado por Unión Navarra, partido fundado hacía unos meses  por Rafael Aizpún, su actual presidente y diputado a Cortes, uno de los siete elegidos dentro del Bloque de Derechas de Navarra (al copo) en esas mismas elecciones. Y se refería a quienes fuera de España le elogiaban  por entonces el sentido espiritual  que mostraba España dentro de la crisis general de dictaduras y revoluciones que se vivía en Europa. Se dirigía el orador, al final de su largo discurso, a los muchos jóvenes navarros que le escuchaban y les animaba a  a no pensar en la política menuda del mero interés de partido, del navajeo parlamentario, sino en tareas mucho más grandes y perennes, purificados y dignificados por el esfuerzo y el sufrimiento. Y les decía cosas como éstas:

¡Bendito sea Dios, que nos ha dado una revolución! Bendito sea Dios que nos ha mandodo un sufrimiento. Aquella España caduca de antaño no podía de ninguna manera levantarse. Esta España, que ha sentido el látigo de la adversidad. está viendo cómo despierta su sentimiento. Estas generacionnes de jóvemes que no  hubieran sido capàces de salir del marasmo de la antigua política son ahora la afirmación de nuestra espiritualidad y constituyen la esperanza de nuestra raza. ¡Jóvenes y amigos todos, vamos a hacer una España mejor que la que encontramos! ¡Vamos a trsnsformar  todo lo que sea necesario transformar; vamos a tener conciencia de nuestra grandeza! Somos un pueblos llamado a demostrar  de nuevo nuestros altos valores, que no se han de agotar en la generación actual, sino que han de tomar en ella un nuevo impulso. ¡Españoles y navarros -como os ha dicho el primero de los oradores-, en esta cruzada que debemos llevar a cabo todos los hombres de todos los partidos, por Dios, por Navarra, por España, en pie todos, cueste lo que cueste, aunque haya que defender la vida!

 

 

Cámara de Comptos

 

 Cuadernos de cuentas, recibos, órdenes de pago, justificantes de pagos y cobros, llevados a cabo por los funcionarios del fisco del Reino, forman el núcleo más cuantioso de los fondos del Archivo General de Navarra.

A imitación de la Chambre de Comptes de Francia, nuestro rey Carlos II estableció oficialmente la Cámara navarra de Comptos, el 18 de febrero de 1365. Cuatro maestros oidores, auxiliados por dos clérigos o notarios, fiscalizaban las cuentas  de los recaudadores, de los contribuyentes, de los benefciarios, pero igualmente las cuentas del rey.

Muchos años antes, en 1258, aparecen los recibidores generales de las cuentas. Y en 1328, cuando Navarra recupera, con Felipe de Evreux y Juana, sus reyes propios, nace el procurador fiscal; nace o  se afirma la Cámara de los Dineros –especie de  departamento de hacienda-, y se afirma el recibidor de merindad.

Desde 1524 la Cámara de Comptos se albergó en su actual sede de la calle Ansoleaga, antes Tecenderías.

Tras varios intentos de la Administración Central por suprimir este modesto testigo de la antigua soberanía navarra, fue suprimida por fin por real orden en 1836.

Con la Ley Orgánica de Reintegración y  Amejoramiento del Régimen Foral de Navarra (1982) se reinstauró la Cámara de Comptos como órgano fiscalizador de las instituciones navarras, y su presidente fue elegido por el Parlamento de Navarra.