Me envÃan el último libro que acaba de regalarme mi amigo el poeta navarro Alfredo RodrÃguez, que lleva ese bello tÃtulo. Alfredo es un poeta joven-maduro, de los más existenciales-existencialistas que tenemos en Navarra, aherrojado a la existencia, sin haber nacido libre, sin poder elegrir, con el corazón sometido al hechizo y sujeto al dominio de Venus-Amor, a su disposición y arbitrio; rÃo que no tiene nombre, pero que lleva naves con velas, en dirección a Ella: esa mujer inmortal que habita/como diosa adorada en edades pretéritas. Espero que la literatura se imponga a la frÃa filosofÃa del hombre a la intemperie del Destino. Y que Ella, en forma de Venus, haga de Beatriz no dantesca, de la mano de un helenizado Virgilio. Porque, a pesar de tan actual cabalgadura poemática, ¡qué antiguo, qué clásico, qué griego y universal todo!-. He aqui el poema qué da rúbrica al libro:
Qué esperabas encontrarte en la vida,
sin haber nacido libre ni ser
de muy buenas costumbres?
No pudiste elegir,
tus hechos trabáronse de palabras,
temiendo que no quisiesen creerlas
dejaste oÃr tu voz;
tu corazón sometido al hechizo
cuán sujeto está al dominio de Venus,
seguirás su disposición y arbitrio,
los mapas del destino no saciarán tu anhelo;
si Amor es tu pecado
deberÃas callar
hasta bien se apacigüe esta disputa,
ser como un rÃo que no tiene nombre
porque hasta su nombre ha sido borrado;
que el viento vuelva a henchir las velas de tus naves,
tan próxima a rendirse
volver a entrar en Ella a sangre y fuego
