Una mesa vacÃa nos mostraste
Nos señalaste un trozo de la viña
y nos dijiste: -Venid y trabajad.
Una mesa vacÃa nos mostraste
y nos dijiste: -Rellenadla de pan.
Nos presentaste un campo de batalla
y nos dijiste: -Reconstruid la paz.
Al desierto, y al alba, nos llevaste
y nos dijiste: -Levantad la ciudad.
Pusiste una herramienta en nuestra mano
y nos dijiste: -Tiempo es de crear.
Escucha el rumor del trabajo cotidiano
con que el hombre se afana en tu heredad.
Recibe como un regalo agradecido
nuestro vino y nuestro pan.

2 de Marzo de 2010 - Posted in General | Sin comentarios »